Lafaurie se fue del Centro Democrático ratificando sus denuncias de opacidad y falta de deliberación

Su salida ocurre en plena reorganización electoral y refleja tensiones en uno de los principales movimientos de oposición al actual gobierno. El episodio proyecta efectos en alianzas políticas, relación con sectores gremiales y percepción ciudadana sobre la solidez institucional del partido.

La crisis interna del Centro Democrático por la definición de su candidatura presidencial sumó un nuevo episodio este martes (24-02-2026), con la renuncia formal de José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) y miembro fundador de la colectividad.

En una carta dirigida al director nacional del partido, Gabriel Jaime Vallejo Chujfi, Lafaurie explicó que su salida ocurre tras meses de solicitudes de información “reiteradamente” relacionadas con los hechos que rodearon la candidatura oficial. Según el dirigente gremial, por la forma en que se desarrollaron los acontecimientos, escribirla “se convirtió en un imperativo ético y de dignidad personal”.

Yendo más allá, enmarca el conflicto en lo que describe como falta de deliberación interna y decisiones adoptadas sin concertación. A su juicio, la ausencia de “espacios reales” tiene efectos concretos: “es quedar sin respuestas cuando preguntar incomoda” y también “ver cómo una organización (…) releva a miembros de su dirección sin advertencia ni explicación”.

Lafaurie cuestiona además la existencia de jerarquías internas y tratos diferenciados dentro del partido. En la carta afirma que “no es aceptable” que en el Centro Democrático existan “castas” con “especial atención”, mientras otros militantes reciben un trato sin “la mínima cortesía”. En ese punto, insiste en que reclamar respeto “no significa resignarme”, sino exigir garantías básicas de participación.

Otro de los apartes de la misiva de do páginas, formaliza su salida y la presenta como un corte político, no ideológico. “Renuncio a la forma, no al fondo, porque mis principios permanecen intactos”, escribe. A renglón seguido, Lafaurie, reconocido dirigente gremial y político, sostiene que se aparta porque “intereses internos desplazaron la deliberación” y porque los órganos de dirección “optaron por privilegiarlos”.

Aunque el pronunciamiento se produce en medio del debate interno por la forma cómo se definió la candidatura presidencial, Lafaurie aclara que no busca “alterar un ambiente político ya tenso, ni generar afectaciones a la candidatura de Paloma Valencia, quien no tiene relación alguna con mis desacuerdos”.

El documento también recuerda su condición de miembro fundador del partido y su trayectoria en defensa del legado de Álvaro Uribe Vélez, sin embargo, anuncia un giro simbólico, volviendo al legado de Álvaro Gómez Hurtado en Salvación Nacional y que desde allí continuará su actividad pública.

Finalmente, la carta concluye con una frase que sintetiza el tono se sus convicciones y el talente político de su decisión: “la Nación requiere claridad y carácter para ser salvada”. Con esta renuncia, el Centro Democrático enfrenta una de sus fracturas internas más visibles en años recientes, en un momento clave para la definición de su proyecto electoral.