Delegados del ente acusador sostienen que los documentos que la acreditaron como contadora pública habrían sido expedidos sin cumplir requisitos legales. Guerrero, quien irrumpió en la escena nacional a los 23 años y llegó al Gobierno impulsada por Armando Benedetti, enfrenta ahora un proceso penal que marca el derrumbe de su meteórica carrera.
La primera imagen pública de Juliana Guerrero quedó registrada en un acto protocolario del Gobierno. Vestía de elegantemente y acompañaba a Armando Benedetti en su regreso al Ministerio del Interior, tras un breve retiro en el que el propio dirigente reconoció problemas de adicción al alcohol y a la cocaína. Era una joven casi desconocida que, meses después, ocuparía titulares nacionales.
Con apenas 23 años, Guerrero fue impulsada al Viceministerio de Juventudes del Ministerio de la Igualdad, una designación que generó sorpresa por su corta trayectoria profesional. Su ascenso fue tan rápido como los cuestionamientos que comenzaron a rodearla y que han llenado titulares de rotativos y revistas el último tiempo.
Este lunes, la historia tomó un giro definitivo. La Fiscalía radicó ante un juez la solicitud de imputación y medida de aseguramiento domiciliaria contra Juliana Guerrero y contra el secretario general de la Universidad San José. El caso está relacionado con la presunta expedición irregular de títulos académicos.
La fiscal delegada del proceso explicó los cargos que serán formulados. “Se solicitará imputación por los delitos de fraude procesal e ideológico en documento público, con ocasión de la expedición de los títulos de contadora pública y de tecnóloga contable de crédito de Juliana Guerrero, para posicionarse como viceministra de Juventudes del Ministerio de la Igualdad”, señaló.
Según la funcionaria, los documentos fueron publicados en el CET en agosto de 2025, pero habrían sido expedidos el 1 de julio sin el lleno de los requisitos legales. “De acuerdo con la investigación, no asistió a sus clases y tampoco presentó las pruebas exigidas, por lo menos hasta la hora acreditadas dentro del proceso”, agregó.
Desde la Fiscalía sostienen que esos títulos fueron utilizados para acreditar requisitos profesionales y acceder al cargo público que la catapultó al escenario nacional. El ente acusador considera que existió una maniobra para dar apariencia de legalidad a certificaciones que no correspondían a la realidad académica.
El proceso penal se suma a otros episodios que ya habían deteriorado su imagen. Guerrero quedó vinculada al escándalo por el presunto uso de aeronaves de la Policía Nacional para viajes que medios de comunicación calificaron como personales a Valledupar y Aguachica. Por esos hechos, la Procuraduría abrió una investigación disciplinaria por posible utilización indebida de recursos públicos y por eventuales faltas relacionadas con el manejo de bienes del Estado.
Lo que comenzó como una carrera política meteórica terminó convertido en un expediente judicial. La audiencia de imputación definirá en los próximos días si un juez acoge los argumentos de la Fiscalía y decide imponer la medida de aseguramiento solicitada.
Para la joven que apareció por primera vez al lado de Benedetti como figura prometedora del nuevo Gobierno, el proceso marca un punto de quiebre. Su nombre, que alguna vez se asoció con renovación generacional, hoy está ligado a un caso penal que apenas empieza a escribirse en los estrados.



