Desigualdad tarifaria del gas expone costos estructurales que afectan la competitividad

Datos de la Superintendencia de Servicios Públicos muestran que mientras algunas capitales superan los $5.500/m³, otras se ubican por debajo de $500/m³, trasladando sobrecostos logísticos al usuario final. Expertos advierten que esta dispersión impacta la canasta familiar, reduce la capacidad de consumo y profundiza desigualdades económicas entre regiones con distintas condiciones de acceso al suministro energético.

Las tarifas residenciales de gas natural en Colombia presentan brechas superiores a $3.000 por metro cúbico entre ciudades, según datos de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. Para el economista Sergio Cabrales, la dispersión evidencia desigualdades estructurales en los costos de suministro y transporte del combustible en el país.

De acuerdo con la información divulgada por el analista y profesor universitario, los hogares de Popayán, Florencia, Pasto, Ibagué y Neiva enfrentan las tarifas más altas, con valores que superan los $5.500 por m³. En contraste, ciudades como Tunja ($2.408), Villavicencio ($2.490), Bogotá ($2.544) y Bucaramanga ($2.611) se ubican en niveles intermedios, mientras Yopal registra el costo más bajo, con apenas $471 por m³.

El análisis señala que la tarifa final residencial —Costo Unitario Variable (CUV)— se compone de tres elementos: el precio del gas (G), el transporte (T) y la distribución (D). “La suma de estos componentes determina el CUV”, explicó Cabrales, al advertir que la variación entre ciudades responde principalmente a los costos logísticos.

“Se observan brechas regionales significativas en el CUV: mientras algunas ciudades superan los $5.500 por m³, otras se ubican por debajo de $2.500 por m³”, señaló el economista. A su juicio, esta dispersión refleja diferencias estructurales en los costos de suministro, la distancia a las fuentes de abastecimiento y las condiciones particulares de cada mercado local.

El experto explicó que los mercados más alejados de los centros de producción o de importación tienden a registrar tarifas más elevadas debido a mayores cargos de transporte. Esta situación impacta con mayor fuerza a ciudades del sur y zonas periféricas, donde la infraestructura de transporte incrementa los costos finales para los usuarios.

Ante este panorama, Cabrales planteó la necesidad de revisar el esquema tarifario. Propuso que, de manera análoga al sistema eléctrico —donde el costo de transmisión es igual a nivel nacional—, el transporte de gas natural podría estructurarse bajo un esquema de tarifa única o “estampilla”, independiente de la ubicación geográfica dentro del territorio nacional.

La propuesta busca reducir las brechas regionales y mejorar la equidad en el acceso al servicio, en un contexto en el que el gas natural es un insumo clave para los hogares y para la transición energética del país. Expertos advierten que mantener diferencias tan amplias podría profundizar desigualdades territoriales y afectar la competitividad de regiones con costos energéticos más altos.