Vertimientos son obligatorios por seguridad y no decisiones discrecionales: Acolgen

Natalia Gutiérrez, presidenta del gremio, explicó que las descargas de agua obedecen a obligaciones técnicas y a protocolos de seguridad vigilados por el Estado. El gremio aseguró que no hay incentivo económico para desperdiciar recurso hídrico y que los embalses ayudan a mitigar inundaciones.

La Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) salió al paso de los cuestionamientos públicos sobre el manejo de los embalses durante la actual temporada de lluvias y aseguró que su operación responde a criterios estrictamente técnicos.

En un pronunciamiento público, la presidenta del gremio, Natalia Gutiérrez, afirmó que “los embalses destinados a la generación de energía no operan de forma arbitraria ni ‘botan agua gratuitamente’”. Según explicó, estas infraestructuras cumplen funciones esenciales de regulación de ríos, generación eléctrica y reducción de riesgos de inundación, todas bajo reglas oficiales y supervisión del Estado.

De acuerdo con la dirigente, cada embalse funciona de manera autónoma conforme a sus condiciones hidrológicas y ambientales, pero siempre dentro de parámetros previamente definidos. “Los vertimientos no son decisiones discrecionales, sino obligaciones técnicas”, señaló Gutiérrez, al referirse a las descargas controladas que se realizan cuando se alcanzan niveles máximos de operación.

A renglón seguido, aclaró que verter agua implica dejar de generar energía y perder ingresos para las empresas, razón por la cual no existe incentivo económico para hacerlo. Por el contrario, subrayó que estas descargas se ejecutan únicamente por razones de seguridad, con el fin de proteger la infraestructura y evitar riesgos para las comunidades ubicadas aguas abajo.

Además, Acolgen sostuvo que la operación responsable de los embalses constituye una herramienta fundamental de gestión del riesgo. La evidencia técnica, indicó el gremio, demuestra que la regulación de caudales permite reducir tanto la frecuencia como la severidad de las inundaciones en diferentes regiones del país.

Como ejemplo de ese impacto, Gutiérrez recordó que en la cuenca del río Sinú el embalse de Urrá ha logrado controlar más del 96 por ciento de las crecientes registradas en los últimos veinticinco años, lo que ha contribuido a disminuir los daños asociados a los inviernos intensos en el Caribe colombiano.

Frente a las versiones que afirman que el agua se estaría desperdiciando para favorecer la generación térmica con gas, la presidenta de Acolgen fue categórica. “No es cierto que se ‘bote agua para usar gas caro’”, afirmó Natalia Gutiérrez, y explicó que el sistema eléctrico nacional opera con criterios de confiabilidad donde la generación hidráulica y la térmica se complementan según las necesidades del momento.

Finalmente, el gremio envió un mensaje de solidaridad a las comunidades afectadas por las lluvias y reiteró que la prioridad en la operación de los embalses es proteger vidas y bienes, mientras se avanza en soluciones estructurales de largo plazo para la gestión del riesgo en el país.