La precandidata presidencial y senadora María Fernanda Cabal enfrentó a la ONU por la grave situación de seguridad que vive Colombia con el reclutamiento y victimización de menores por parte de grupos armados terroristas.
Señores de la ONU: ¿Están ustedes comprendiendo verdaderamente dónde radica la tragedia humanitaria que afecta a cientos de miles de niños de reclutados por grupos terroristas en Colombia? Estas fueron algunas de las duras declaraciones que lanzó la precandidata a la presidencia María Fernanda Cabal.
Desde su cuenta en X (anteriormente Twitter), la líder del partido Centro Democrático lanzó una serie de cuestionamientos incómodos pero necesarios a ese organismo multilateral:
¿Están ustedes comprendiendo verdaderamente dónde radica la tragedia humanitaria que afecta a cientos de miles de niños reclutados por grupos terroristas en Colombia?
La pregunta, lejos de ser retórica, es un grito de alerta que atraviesa las instituciones internacionales y resuena con crudeza en cada rincón del país donde la violencia sigue siendo moneda corriente.
Cabal no se quedó en la denuncia genérica. Detalló tres pilares que, a su juicio, han alimentado esta crisis humanitaria sin precedentes:
- Las disidencias de las FARC: El acuerdo de paz firmado en 2016, lejos de consolidar la estabilidad, dio lugar a al menos cuatro grupos armados que continúan operando con impunidad. Nueve años después, esos nombres que alguna vez se sentaron a negociar hoy lideran estructuras criminales que reclutan a miles de niños y jóvenes.
- El auge del narcotráfico: Colombia, según datos recientes, es el primer productor mundial de cocaína. Pero detrás de esa estadística hay un drama humano: menores de edad utilizados como “carne de cañón” en estructuras criminales que los manipulan, corrompen y destruyen desde la infancia.
- Impunidad: entre 2016 y 2025, no se ha proferido una sola condena ejemplar contra los cabecillas de las FARC que hoy continúan delinquiendo. Esa ausencia de justicia, señala Cabal, es uno de los principales obstáculos para construir una paz real, duradera y justa.
«Mientras no haya justicia, no habrá paz. Y los más indefensos, nuestros niños, seguirán siendo las primeras víctimas de un Estado que ha dejado de protegerlos».
Esas palabras, pronunciadas con la fuerza de quien conoce de cerca la realidad de los territorios más afectados por la violencia, no pueden ser ignoradas. María Fernanda Cabal no solo está trazando una línea en la arena política, sino que está pidiendo, con urgencia, una reflexión colectiva sobre el rumbo del país.
En un momento en que el gobierno actual apuesta por una “paz total”, voces como la de Cabal recuerdan que sin justicia, sin seguridad y sin Estado presente, la paz es solo una palabra vacía. Y mientras los discursos se suceden en los foros internacionales, en las zonas rurales, en las veredas más apartadas, los niños siguen siendo arrancados de sus casas, manipulados por criminales y convertidos en herramientas de guerra.
La senadora no solo denuncia una crisis. Está llamando a la responsabilidad, a la acción, al cambio real. Y en ese sentido, su mensaje no solo es político, es profundamente humano.
¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo que los más pequeños sean los primeros en pagar el costo de una paz mal construida? La respuesta, como sociedad, como Estado y como nación, no puede seguir demorando.



