Rentas licoreras sobreviven tras suspensión de emergencia económica

Desde la Fábrica de Licores de Antioquia advierten que la decisión protege ingresos territoriales, evita alzas de precios superiores al 40% y preserva la financiación de programas sociales. Antioquia proyecta utilidades por $324.000 millones en 2026.

La suspensión del decreto de Emergencia Económica expedido por el Gobierno Nacional restableció un flujo fiscal determinante para los departamentos. Tras la decisión de la Corte Constitucional, la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) podrá transferir cerca de $1,15 billones derivados del impuesto al consumo hacia proyectos regionales.

En ese contexto, la entidad sostuvo que la medida preserva el modelo de rentas licoreras que financia inversión social en múltiples territorios. En su comunicado, la FLA afirmó que la suspensión “protege un modelo que ha demostrado ser eficiente en la generación de recursos para la inversión social en Antioquia y en las diferentes regiones de Colombia”.

De acuerdo con la compañía, el esquema vigente respalda programas de salud, educación, cultura y deporte. Su gerente, Esteban Ramos, advirtió que “alterar este esquema sin un análisis técnico profundo habría puesto en riesgo la estabilidad financiera del país”.

Además del impacto presupuestal, la entidad alertó efectos sobre precios al consumidor. El comunicado indica que mantener la estructura tributaria actual contribuye a cerrar espacios al contrabando y licor adulterado, evitando incrementos que podrían superar el 40% en el valor de venta.

Bajo ese escenario, la FLA proyecta utilidades cercanas a $324.000 millones para Antioquia en 2026. La empresa explicó que estos recursos sostienen una parte significativa de la financiación pública regional y permiten continuidad en programas sociales estratégicos.

En el plano político-administrativo, la entidad destacó el respaldo de gobernadores que solicitaron revisar la medida. Ramos concluyó que “estas acciones fueron clave para que se reconsiderara una medida que afectaba directamente los ingresos de los departamentos y, en consecuencia, el bienestar de millones de colombianos”.

No obstante, advierten analistas fiscales que de persistir incertidumbres sobre el esquema tributario, sectores productivos y territorios con alta dependencia de esos recursos enfrentarían tensiones presupuestales profundas. La pérdida de capacidad de inversión pública y los riesgos de desfinanciamiento social quedan como saldo latente en las regiones.