Petro ‘reinterpretó’ la Independencia desde Santa Marta

Durante el desfile militar del 20 de julio, el presidente propuso una lectura política y cultural que enlaza la gesta emancipadora con su actual agenda de justicia social, integración territorial y reforma económica. La intervención revalorizó el papel del Caribe y evocó figuras históricas como Carbonell, La Pola y los comuneros.

En el marco del desfile militar por la conmemoración del Día de la Independencia, el presidente Gustavo Petro ofreció un discurso cargado de simbolismo, en el que reinterpretó el 20 de julio como un acto popular de insurrección y convocó a una nueva unidad nacional fundada en la justicia social, la diversidad cultural y la integración territorial.

“La independencia no fue un regalo, fue una lucha de los pueblos, una insurrección contra el privilegio y la esclavitud”, afirmó el mandatario desde la plaza del Camellón, en Santa Marta. En su intervención, Petro enlazó las banderas de libertad del siglo XIX con las reformas sociales que impulsa su gobierno, al señalar que “hoy seguimos luchando por la dignidad, la igualdad de condiciones y el derecho al trabajo con justicia”.

El jefe de Estado destacó el carácter único de esta conmemoración, al situarla en la ciudad más antigua de Colombia, próxima a cumplir 500 años. “Aquí, en Santa Marta, nace también la historia de la resistencia afro, indígena y campesina. Esta región no puede seguir siendo una esquina olvidada del poder; debe ser el centro del mundo”, aseguró.

Entre referencias a José María Carbonell, La Pola y los comuneros de Zipaquirá, Petro propuso un relato emancipador que conecte el pasado con las demandas actuales de equidad.

“Nuestros héroes y heroínas no solo querían romper cadenas, querían construir una república basada en el respeto, la soberanía y la justicia social”, dijo el jefe de Estado, haciendo gala de infaltable y para algunos, incómodo discurso de lucha de clases.

Finalmente, convocó a las Fuerzas Militares y a la ciudadanía a “ser constructores de paz, de vida digna, de soberanía energética y alimentaria”, planteando un horizonte de acción conjunta, no solo de memoria. El acto cerró con un desfile aéreo y marítimo, en medio de vítores y críticas.