Expertos advierten que variaciones en las tasas internacionales, ajustes en el mercado petrolero o un deterioro del entorno fiscal interno podrían modificar rápidamente la tendencia, limitando la duración del alivio cambiario observado en las primeras semanas del año.
El peso colombiano inició 2026 como la moneda con mejor desempeño frente al dólar a nivel global, al registrar una apreciación cercana al 3,9 % entre el 31 de diciembre de 2025 y el 13 de enero de 2026. El movimiento superó al de divisas como el real brasileño, el peso chileno y el peso mexicano, en un contexto marcado por ajustes financieros y expectativas de corto plazo.
De acuerdo con un análisis de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, el comportamiento del peso responde a una combinación de factores que no obedecen necesariamente a cambios estructurales en la economía. Entre ellos se destacan la expectativa de mayores tasas de interés internas, el reposicionamiento de inversiones de cara al ciclo electoral, el repunte de los precios internacionales del petróleo y la anticipación de monetizaciones por parte del Ministerio de Hacienda.
El informe señala que la expectativa de una política monetaria más restrictiva ha favorecido el ingreso de capitales de portafolio, atraídos por rendimientos relativos más altos. A ello se suma el ajuste táctico de inversionistas que buscan exposición a activos locales en un periodo previo a definiciones políticas clave, lo que ha reforzado la demanda por pesos en el mercado cambiario.
En el frente externo, el mayor precio del crudo ha actuado como un soporte adicional para la moneda, dada la relevancia del petróleo dentro de la canasta exportadora colombiana. Sin embargo, los analistas advierten que este canal sigue siendo altamente dependiente de la volatilidad internacional y de factores geopolíticos que escapan al control de la política económica local.
Pese al buen desempeño observado en las primeras semanas del año, el análisis del Banco de Bogotá subraya que la apreciación del peso se explica, en buena medida, por flujos financieros de corto plazo. En ese sentido, el fortalecimiento cambiario no necesariamente refleja una mejora sostenida de los fundamentos macroeconómicos, como el balance fiscal, la cuenta corriente o la productividad.
Además, algunos de los factores que hoy apoyan al peso podrían revertirse con relativa rapidez. Cambios en las expectativas sobre tasas, ajustes en el apetito por riesgo global o una corrección en los precios del petróleo tendrían un impacto directo sobre la dinámica cambiaria, en un entorno en el que la economía colombiana sigue expuesta a choques externos.
Así, aunque el peso arranca 2026 liderando el ranking global de apreciación frente al dólar, el reto para la política económica será convertir este alivio cambiario coyuntural en estabilidad sostenida. De lo contrario, el desempeño observado podría responder más a movimientos tácticos del mercado que a una señal duradera de fortaleza económica.



