La Federación Colombiana de Enfermedades Raras advirtió que la falta del medicamento Fampyra (fampridina 10 mg) pone en riesgo la movilidad y la autonomía de pacientes con esclerosis múltiple. El laboratorio Biopas S.A. informó que el fármaco no estaría disponible hasta febrero de 2026.
Pacientes con esclerosis múltiple en distintas regiones del país encendieron las alarmas por el desabastecimiento del medicamento Fampyra, cuyo principio activo es la fampridina 10 mg, esencial para mejorar la marcha y preservar la movilidad de quienes padecen esta enfermedad neurológica crónica y altamente discapacitante.
La Federación Colombiana de Enfermedades Raras informó que, ante la gravedad de la situación, pacientes afiliados a diversas EPS radicaron una actuación administrativa urgente ante el Ministerio de Salud, la Superintendencia Nacional de Salud y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), solicitando la declaratoria de riesgo sanitario nacional y la adopción de medidas extraordinarias, incluida la activación de mecanismos de importación.
Según las organizaciones de pacientes, la interrupción del tratamiento ya está generando consecuencias graves como pérdida de movilidad, mayor riesgo de caídas y fracturas, así como un deterioro progresivo e irreversible en la condición neurológica de los afectados. El medicamento es clave para mejorar la velocidad de la marcha, reducir episodios de inestabilidad y sostener la autonomía funcional de las personas con esclerosis múltiple.
El laboratorio Biopas S.A., responsable de la comercialización del fármaco en Colombia, confirmó que actualmente no hay disponibilidad del medicamento en el país y que el abastecimiento podría restablecerse únicamente hasta febrero de 2026, un plazo que los pacientes consideran inaceptable dadas las consecuencias clínicas de la suspensión abrupta del tratamiento.
En una carta radicada el pasado 26 de diciembre, los pacientes manifestaron su preocupación y angustia por la falta de respuesta institucional y advirtieron que la suspensión del medicamento expone a esta población a regresión funcional, deterioro neurológico acelerado, hospitalizaciones evitables y dependencia prematura, afectando de manera directa su calidad de vida y estabilidad emocional.



