El presidente ecuatoriano Daniel Noboa justificó la medida por razones legales y humanitarias, y señaló la presión que ejerce el mantenimiento de reclusos extranjeros sobre el sistema penitenciario y sanitario de su país.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, reaccionó con firmeza a los señalamientos del mandatario colombiano Gustavo Petro, quien lo calificó de “fascista” por la decisión de deportar a más de 600 ciudadanos colombianos presos en cárceles ecuatorianas. En una declaración publicada en sus redes sociales, Noboa defendió la legalidad de la medida y aseguró que se trata de una respuesta racional ante la carga que supone para el sistema carcelario y de salud nacional.
“Se han seguido los procedimientos legales. Se ha estado en contacto con Cancillería, pero nosotros no podemos mantener a 1.000 presos colombianos en cárceles ecuatorianas y encima siendo grupo prioritario”, escribió el jefe de Estado.
Noboa argumentó que, por normativa internacional, los reclusos extranjeros reciben prioridad en servicios como la atención médica, lo que, según él, resulta difícil de justificar frente a la población ecuatoriana.
Para ilustrar su punto, el presidente expuso un ejemplo concreto: “Un colombiano que tenga cáncer de páncreas se puede tratar en el sistema de salud antes que un joven ecuatoriano de 20 o 21 años sano”, afirmó. Con este argumento, Noboa hizo hincapié en el impacto que la presencia de internos foráneos tiene sobre el presupuesto público y los recursos del Estado, especialmente en áreas como salud y seguridad.
La medida de deportación, ejecutada en la zona fronteriza del puente internacional de Rumichaca, se aplicó a más de 600 de los más de 1.000 presos colombianos que permanecen en centros penitenciarios de Ecuador. Noboa sostuvo que la acción responde no solo a una lógica legal, sino también humanitaria, y busca aliviar el hacinamiento en las cárceles y la presión sobre los servicios públicos.



