La presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, advirtió que Colombia enfrenta un déficit estructural de gas natural que pone en riesgo el abastecimiento y presiona al alza las tarifas. La creciente dependencia de las importaciones y el retraso en nuevos proyectos agravan el panorama energético para 2026.
Colombia atraviesa una situación crítica en el suministro de gas natural, con un sistema que opera al límite de su capacidad y sin margen para responder ante eventuales contingencias. Así lo advirtió la presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, quien alertó que el país ya enfrenta un déficit estructural que compromete la seguridad energética y obliga a una dependencia creciente del gas importado.
“Estamos operando al límite, no tenemos margen de maniobra si se presenta alguna contingencia, como mantenimientos no programados, fallas en la infraestructura o cambios en las condiciones climáticas”, afirmó la dirigente gremial.
De acuerdo con las proyecciones del sector, para 2026 el déficit de suministro nacional en firme alcanzaría el 26%, una brecha que no podrá ser cubierta con producción local en el corto plazo.
La pérdida de la autosuficiencia comienza a sentirse directamente en el bolsillo de los usuarios. Murgas explicó que el vencimiento de los contratos de gas nacional a bajo costo, sumado a la necesidad de importar molécula del exterior —considerablemente más costosa—, está generando incrementos sostenidos en las tarifas para hogares, industrias y el sector transporte.
“El déficit no es coyuntural, es estructural. Si no se aceleran los nuevos proyectos, la escasez de gas en firme seguirá aumentando en los próximos años”, advirtió.
El impacto será especialmente visible a partir de febrero de 2026. En regiones como el Eje Cafetero y Antioquia, los hogares podrían enfrentar aumentos de hasta 25% en sus facturas, mientras que el sector de gas natural vehicular ya registra incrementos que afectan de manera directa a transportadores y taxistas.
En el caso de la industria, cerca del 42% de la demanda está siendo atendida con gas interrumpible, una condición que expone a las empresas a riesgos operativos y a una pérdida de competitividad ante cualquier falla técnica.
Frente a este escenario, Naturgas reiteró que la única solución de fondo es agilizar la exploración y el desarrollo de nuevos yacimientos estratégicos, como el proyecto Sirius, antes conocido como Uchuva-2.
Sin embargo, Murgas recordó que este campo solo entraría en operación comercial hacia 2030, lo que deja al país con varios años de alta vulnerabilidad energética.
“Necesariamente tendremos que importar más gas, porque los proyectos identificados no entrarán en operación en los próximos cinco años”, concluyó, al insistir en la urgencia de decisiones regulatorias y de política energética que eviten una crisis mayor.



