La Cámara Colombo Americana sostiene que el vínculo bilateral afronta un año decisivo, marcado por un enfoque más transaccional y orientado a resultados. Comercio, inversión, seguridad y migración definirán una agenda que busca trascender la coyuntura política.
La relación entre Colombia y Estados Unidos no vivirá en 2026 un “reinicio automático”, sino un proceso de reconfiguración gradual, condicionado por resultados verificables, decisiones transaccionales y una dinámica internacional marcada por la incertidumbre. Así lo señaló la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) al presentar su análisis de perspectivas para el año en curso.
De acuerdo con el gremio, el vínculo bilateral entra en una fase decisiva para construir un plan de trabajo que trascienda la coyuntura política y se proyecte hacia el próximo cuatrienio.
María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, explicó que la política exterior de Estados Unidos tenderá a ser menos ideológica y más selectiva, con énfasis en desempeño, credibilidad y resultados medibles. En este contexto, los acuerdos dejan de ser permanentes y pasan a estar sujetos a evidencia, coordinación y previsibilidad.
Pese a este nuevo enfoque, Estados Unidos se mantiene como un socio estratégico e insustituible para Colombia. Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones colombianas hacia ese país alcanzaron los USD 13.498,8 millones, el 30 % del total exportado, con un crecimiento del 3 %, según el DANE.
Destaca el dinamismo de los productos no minero-energéticos, que representaron el 66 % del total y crecieron 14,4 % frente al mismo periodo de 2024. En el mismo lapso, Colombia importó bienes desde Estados Unidos por USD 14.857,3 millones, muchos de ellos insumos clave para la industria nacional.
La relevancia del vínculo también se refleja en la inversión extranjera directa: Estados Unidos es el principal inversionista en Colombia, con USD 3.375,4 millones hasta el tercer trimestre de 2025, equivalentes al 37 % del total recibido. Además, es la mayor fuente de turistas extranjeros y un pilar para el empleo, con más de cinco millones de puestos de trabajo, directos e indirectos, vinculados a esta relación. “Si esta relación se fricciona, el impacto no queda en titulares; se siente en el empleo y en el bienestar de los colombianos”, advirtió Lacouture.
Las prioridades
AmCham identificó cinco prioridades que marcarán la agenda bilateral en 2026: seguridad (drogas y crimen transnacional), migración, Venezuela y la frontera, China e infraestructura crítica, y comercio e inversión. En todas, la relación se mantiene “en amarillo”, con alta sensibilidad a resultados tempranos y riesgos operativos que pueden escalar rápidamente si no hay coordinación efectiva.
El análisis compara el desarrollo del año con un “partido de fútbol” que se jugará en una sola cancha binacional y en cuatro etapas. La primera comenzó el 7 de enero con la llamada entre los presidentes y tendrá como hito la reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump, prevista para el 3 de febrero en Washington.
A partir de allí se definirá el plan de trabajo inicial, que se extenderá hasta junio. Las siguientes fases estarán marcadas por el arranque del poder político en Colombia, el inicio del nuevo ciclo político y un primer examen externo en septiembre, particularmente en materia de lucha contra las drogas.



