La nueva generación de soldados caninos ya está aquí: Labrenda dio a luz ocho cachorros

Lo que hoy son apenas vidas frágiles, entrelazadas al calor de su madre, mañana serán soldados caninos del Ejército Nacional, formados con disciplina y afecto para salvar vidas y acompañar a quienes defienden a Colombia.

El silencio del criadero en Tolemaida se interrumpe con pequeños chillidos y movimientos torpes. Labrenda, una Belga Malinois de porte sereno y ojos atentos, descansa rodeada de ocho cachorros que buscan su calor. La madre jadea, agotada tras el parto, pero su mirada transmite orgullo: sabe que sus crías no serán perros comunes, sino futuros soldados al servicio de Colombia.

La noticia del nacimiento fue celebrada por el Ejército Nacional, que en su Centro de Reproducción Canina prepara con paciencia y disciplina a cada camada. Los cachorros serán cuidados con dedicación veterinaria, recibirán un entrenamiento progresivo y, en pocos meses, estarán listos para cumplir tareas que van desde la detección de explosivos hasta el rescate de personas atrapadas.

“Con amor, cuidado y entrenamiento militar especializado, se formarán para convertirse en soldados caninos, valientes, disciplinados y listos para salvar vidas en cada operación”, señalaron desde el Batallón de Ingenieros Militares del Ejército.

Los soldados caninos han salvado innumerables vidas. Su olfato y valentía los han convertido en protagonistas silenciosos de operaciones militares y humanitarias, como la que trajo con vida los niños indígenas perdidos en la selva tras un accidente aéreo.

En un país marcado por desafíos de seguridad y los desastres naturales, estos pequeños cuerpos aún temblorosos representan una metáfora de esperanza.  Por eso, desde el Ejército recuerdan que su llegada al servicio de la patria también se escribe con huellas sobre la tierra y ladridos que acompañan a los soldados en terreno.

Labrenda continúa recostada, mientras sus crías se agrupan sobre su vientre buscando alimento. En esa imagen de calma y ternura se dibuja, sin palabras, la misión que los espera: crecer para convertirse en héroes discretos, guardianes fieles y compañeros inseparables en la defensa de la vida.