Hasta ahora van seis capturados por el atentado que terminó con la vida de Miguel Uribe Turbay

El senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay murió el 11 de agosto, tras permanecer 66 días en estado crítico por un ataque armado en Bogotá. La Fiscalía califica el caso como magnicidio con motivaciones políticas.

Este lunes (11-08-2025) se confirmó la muerte de Miguel Uribe Turbay, senador por el Partido Centro Democrático y precandidato presidencial de la misma colectividad, tras permanecer 66 días en cuidados intensivos. Su deceso fue consecuencia de un atentado armado ocurrido el 7 de junio en el parque El Golfito, en el barrio Modelia de Bogotá y que la Fiscalía ha calificado como magnicidio con motivaciones políticas, por dirigirse contra un dirigente de alta relevancia nacional.

Ese día, según la reconstrucción oficial, un menor de edad descendió de una motocicleta y abrió fuego contra Uribe, impactándolo en la cabeza y en una pierna. El agresor fue reducido y aprehendido en el lugar. Desde entonces, el dirigente permaneció hospitalizado en la Fundación Santa Fe, sometido a múltiples intervenciones quirúrgicas.

El 9 de agosto, la clínica reportó un agravamiento por hemorragia en el sistema nervioso central, complicación que resultó irreversible. La investigación, declarada prioritaria, ha permitido la captura de cinco adultos presuntamente implicados en la planeación y ejecución del ataque.

Entre ellos, figuran Elder José Arteaga Hernández, alias ‘El Costeño’, señalado como coordinador principal, encargado de logística y asignación de roles; Katerine Andrea Martínez, alias ‘Gabriela’, quien habría gestionado transporte y comunicaciones; y Carlos Eduardo Mora González, acusado de realizar vigilancia previa y reconocimiento del terreno.

Los dos restantes habrían cumplido funciones de apoyo logístico y suministro de recursos. De acuerdo con la Fiscalía, estos capturados integraban una red coordinada con tareas definidas: seguimiento de la víctima, definición de rutas y coordinación de medios de transporte, en comunicación constante el día del ataque. Entre las evidencias figuran grabaciones de cámaras de seguridad, interceptaciones legales y testimonios bajo reserva.

El arma empleada, una pistola Glock calibre 9 mm adquirida legalmente en el extranjero, fue modificada para aumentar su letalidad. Peritos forenses trabajan en su trazabilidad para identificar a todos los responsables de su suministro y manipulación.

Adicionalmente, las líneas de investigación se concentran en la identificación de los determinadores, la verificación de eventuales financiadores y la detección de posibles filtraciones de información que facilitaron la operación.

Para el ente acusador, esclarecer este magnicidio, desde la autoría material hasta la planificación, es esencial no solo para sancionar a los responsables, sino para reafirmar las garantías de seguridad de líderes y candidatos, y evitar que la violencia política vuelva a alterar el rumbo democrático del país.