Antes de la intervención del Gobierno de Petro, la compañía registraba obligaciones cercanas a los $550.000 millones, pero 22 meses después, se disparó a $2,2 billones, es decir, se multiplicó por cinco veces.
El remedio dado a la crisis del servicio de energía eléctrica en la región Caribe, ha sido peor que la enfermedad.
La problemática de más de tres décadas ha estado marcada por decisiones como la liquidación de Corelca en los años noventa y el fracaso posterior de Electricaribe. “A través del Fondo Empresarial de la superservicios $7 billones”, añadió Felipe Duran Carron, Superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios.
Posteriormente Electricaribe se liquidó y se crearon dos compañías que fueron Air-e y Afinia que durante el gobierno anterior no resulto ser una estrategia eficaz para estabilizar el sistema.
La posterior intervención del actual gobierno de Gustavo Petro, agravó aún más la situación. Ahora Air-e representa un deterioro significativo y constante y el servicio es cada vez peor.
Deuda se multiplicó cinco veces
El acelerado aumento de la deuda de Air-e se constituye actualmente en el punto más crítico.
Antes de la intervención del Gobierno de Petro, la compañía registraba obligaciones cercanas a los $550.000 millones, pero 22 meses después, se disparó a $2,2 billones, es decir, se multiplicó por cinco veces.
De ese monto, cerca de $1,5 billones corresponden a deudas con generadoras térmicas, claves para garantizar el suministro en la región.
La falta de pagos genera cada vez más riesgos operativos y aumenta la incertidumbre sobre la continuidad del servicio.
Pérdidas altas
En paralelo, los indicadores operativos también reflejan un panorama crítico ya que el recaudo de la empresa apenas alcanza el 73 %, mientras que las pérdidas de energía llegan al 31 %, las más altas del país, debido en gran parte a una infraestructura obsoleta.
A ello se suma el crecimiento de la subnormalidad eléctrica, que ya concentra el 92 % del total nacional y sigue aumentando a un ritmo anual del 5 %.
Los problemas estructurales se agravan por las condiciones socioeconómicas del Caribe, región donde altos niveles de pobreza dificultan el pago del servicio, lo que crea un círculo vicioso que impacta tanto las finanzas de la empresa como la calidad del suministro, que sigue siendo inestable.
Usuarios en ciudades como Barranquilla, Santa Marta y Riohacha denuncian constantes interrupciones, daños en electrodomésticos y tarifas elevadas, lo que afecta su calidad de vida.
Estado, territorios y usuarios
Expertos coinciden en que el problema no se solucionará únicamente con cambios de operador, sino que requiere una intervención estructural que involucre al Estado, los territorios y los usuarios.
La falta de claridad sobre el futuro del modelo de prestación del servicio y la ausencia de decisiones de fondo incrementan la incertidumbre. En este contexto, el crecimiento desbordado de la deuda de Air-e se convierte en el principal síntoma de una crisis que no solo persiste, sino que se profundiza, dejando un desafío urgente para el próximo gobierno nacional.



