Este proceso incluye auditorías sobre caudales, vertimientos y disponibilidad energética, así como la justificación de eventuales indisponibilidades. La entidad busca contrastar la información reportada por las compañías con los registros operativos, en un contexto climático variable que exige mayor precisión en la gestión de embalses y en la planeación del suministro.
La Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios inició una revisión técnica a varias de las principales empresas hidroeléctricas del país, en un contexto de lluvias atípicas que ha modificado las condiciones hidrológicas. La actuación pretende verificar que la operación del sistema se mantenga dentro de los parámetros regulatorios y no comprometa la continuidad del servicio eléctrico.
Según el comunicado oficial, la entidad requirió a las compañías para “supervisar el cumplimiento de aspectos financieros, técnicos y administrativos” que permitan garantizar que la gestión de los recursos hídricos se ajuste a la regulación y proteja los derechos de los usuarios. La medida se dirige a empresas con alta participación en la generación hidroeléctrica, cuya operación resulta determinante para la estabilidad del sistema energético nacional.
La supervisión se concentrará en la información operativa generada desde enero de 2025, con énfasis en los niveles de los embalses, los volúmenes útiles y la disponibilidad declarada. En ese sentido, la Superintendencia anunció una “verificación estricta de volúmenes útiles, niveles operativos y disponibilidad declarada”, así como la auditoría de la veracidad de los reportes sobre caudales, descargas y vertimientos.
Asimismo, será clave la revisión de los planes de mantenimiento. De acuerdo con el documento, las empresas deberán presentar el detalle de actividades ejecutadas y programadas, además de sustentar técnica y documentalmente cualquier indisponibilidad que afecte la oferta energética. La entidad busca establecer si las interrupciones o limitaciones operativas responden a causas justificadas y debidamente soportadas.
El organismo de control también evaluará los modelos técnicos utilizados para la toma de decisiones y la definición de precios de oferta. El comunicado señala que se verificará que la metodología aplicada “responda con precisión a las condiciones hidrológicas actuales”, con el fin de evitar distorsiones en el mercado eléctrico y proteger a los usuarios frente a eventuales impactos tarifarios.
Finalmente, aunque la actuación tiene carácter preventivo, expertos del sector energético advierten que la revisión ocurre en un momento sensible, en el que la variabilidad climática exige una gestión más rigurosa de los embalses. La dependencia del país de la generación hidroeléctrica hace que cualquier desviación operativa pueda traducirse en riesgos para el abastecimiento o en presiones sobre las tarifas.



