La Fundación Canguro advierte que, mientras la prematuridad en el país alcanza cerca del 14 %, los Programas Madre Canguro enfrentan una grave crisis financiera por retrasos en el flujo de recursos. El modelo ha demostrado reducir hasta en un 40 % la mortalidad neonatal.
Colombia enfrenta una paradoja preocupante en materia de salud neonatal: aumentan los casos de prematuridad y bajo peso al nacer (BPN), pero disminuyen las garantías financieras para sostener los programas que salvan la vida de estos bebés.
La Fundación Canguro alertó sobre la crítica situación que atraviesan los Programas Madre Canguro, reconocidos internacionalmente por la aplicación del Método Madre Canguro (MMC), una estrategia científicamente validada que ha logrado reducir hasta en un 40 % la mortalidad neonatal, además de disminuir infecciones graves, hospitalizaciones prolongadas y secuelas en el desarrollo infantil.
Según datos recientes, aunque el país registra una reducción en el número total de nacimientos, la proporción de bebés prematuros ha aumentado hasta cerca del 14 %. Esto implica una mayor demanda de atención especializada en un contexto de crisis financiera del sistema de salud y de retrasos en los pagos a las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) que implementan estos programas.
Actualmente, más de 70 Programas Madre Canguro brindan acompañamiento clínico y social integral durante el primer año de vida a bebés prematuros y con bajo peso al nacer, con el objetivo de reducir riesgos asociados a su condición y garantizar una adecuada supervivencia y calidad de vida. Sin embargo, la falta de flujo oportuno de recursos está debilitando su infraestructura, poniendo en riesgo equipos médicos especializados y limitando la capacidad de atención.
La Fundación advierte que esta situación no es solo un problema administrativo, sino una vulneración directa del derecho fundamental a la salud y a la vida de esta población altamente vulnerable. Además, la evidencia muestra que la prematuridad está estrechamente ligada a determinantes sociales como la pobreza y el acceso desigual a servicios de salud, lo que profundiza el impacto de la crisis.
Desde el punto de vista económico, diversos estudios han demostrado que el modelo canguro es una inversión eficiente para el sistema, ya que reduce significativamente los costos asociados a cuidados intensivos neonatales y complicaciones futuras. Cada niño atendido bajo este esquema genera ahorros frente a hospitalizaciones prolongadas o discapacidades prevenibles.
La reciente Ley 2433 de 2024, que reconoce el acceso universal y de calidad a los Programas Madre Canguro como un derecho para bebés prematuros y de bajo peso al nacer, podría quedar en el papel si no se garantiza la sostenibilidad financiera de las instituciones que lo ejecutan.
Ante este panorama, la Fundación Canguro hizo un llamado urgente a autoridades, aseguradoras y demás actores del sistema de salud para asegurar el flujo eficiente de recursos y proteger uno de los mayores logros de Colombia en atención neonatal.
“La vida de los bebés prematuros no puede depender de la fragilidad financiera del sistema”, señaló el equipo de la organización, al insistir en que actuar con prontitud es una responsabilidad ética, social y sanitaria impostergable.



