Autoridades del Capitolio en Estados Unidos ordenaron recoger y destruir ramos de flores enviados por la Embajada de Colombia como parte de una campaña de San Valentín.
Una iniciativa diplomática para promover la floricultura colombiana en Estados Unidos terminó convertida en un llamado de atención por el presunto incumplimiento de las normas de seguridad del Congreso norteamericano. La entrega de ramos de flores a las 535 oficinas legislativas, impulsada por la Embajada de Colombia en Washington, generó una respuesta inmediata de las autoridades administrativas del Senado.
Desde el Centro de Operaciones del Senado se emitió una comunicación interna en la que se alertó sobre la llegada de “entregas no solicitadas” y se instruyó a las oficinas que hubieran recibido flores a contactar a la policía del Capitolio para coordinar su recolección y eliminación. El mensaje fue dirigido a jefes de gabinete y responsables administrativos, con la indicación adicional de recordar al personal la normativa vigente en materia de obsequios.
La campaña, liderada por el embajador Daniel García-Peña en alianza con Asocolflores y realizada el 11 de febrero, buscaba resaltar el peso económico y cultural del sector floricultor colombiano en la temporada de San Valentín, la de mayor demanda en el mercado estadounidense. Incluso, el propio diplomático participó en la distribución de los arreglos a senadores y representantes.
Sin embargo, el gesto chocó con las reglas que rigen en el Capitolio, donde está prohibida la recepción de regalos o artículos no autorizados. Estas disposiciones responden tanto a criterios de transparencia, para evitar influencias indebidas, como a estrictas medidas de seguridad, reforzadas tras antecedentes de ataques con sustancias peligrosas en instalaciones federales.
Las críticas apuntan a que la sede diplomática debió verificar previamente los protocolos aplicables antes de organizar la entrega masiva.




