Ambas escuadras, viejas conocidas en estas instancias, protagonizaron un duelo inolvidable. El partido terminó 4-4 tras 120 minutos vibrantes, pero en la tanda de penales, las auriverdes fueron más efectivas. La Selección nacional se marcha como subcampeona invicta y clasificada a los Olímpicos.
Este sábado 2 de agosto, bajo un cielo plomizo y con la altitud de Quito como factor extra, el Estadio Rodrigo Paz Delgado se convirtió en escenario de una final épica. Desde el pitido inicial, Colombia y Brasil desplegaron un fútbol ofensivo, sin mirar el riesgo de las transiciones rápidas. Las tribunas, teñidas de amarillo y tricolor, rugieron al unísono, presagiando un duelo que superaría todos los pronósticos.
Al minuto 25, Linda Caicedo encontró un espacio entre la férrea defensa brasileña y, tras un preciso pase de Mayra Ramírez, definió con temple y colocación al primer poste para romper el cero. El tanto desató el delirio local: banderas al viento y un estruendo que hizo temblar el césped del “Casa Blanca” de Quito.
Brasil reaccionó con oficio. En un error de sincronía entre el arquero Lorena y su defensa, Tarciane desvió al fondo de su propia portería el centro de Leicy Santos, ampliando la ventaja cafetera a 2-0. Pero lejos de venirse abajo, las canarinhas ajustaron líneas y recuperaron la intensidad característica de sus mejores versiones.
El partido entró en un vaivén de emociones. A los 80 minutos, Amanda Gutierrez, Leticia Gutiérrez en algunos reportes, rompió la muralla tricolor con un zurdazo inapelable desde el borde del área, acortando distancias y poniendo el 2-2 antes de que el juez pitara el descanso.
En la segunda mitad las protagonistas siguieron intercambiando golpes futbolísticos. Una jugada colectiva de Brasil culminó con Marta clavando un golazo en tiempo añadido, que no solo igualó el marcador por tercera vez, sino que extendió la contienda al tiempo extra. Allí, sin guardarse nada, ambas escuadras marcaron de nuevo, cerrando el reglamentario con un inolvidable 4-4 que obligó a la definición desde el punto penal.
La tanda desde los once metros coronó la tensión vivida: en un duelo de nervios, la portera Katherine Tapia detuvo dos disparos rivales, solo para ver cómo Brasil, con mayor efectividad en sus ejecuciones, se alzó con el trofeo continental. El golpe fue duro, pero la Selección Colombia despide el torneo como subcampeona invicta —y con la mirada puesta en su debut olímpico en Los Ángeles 2028—, consolidando su crecimiento en la elite sudamericana.
Esta final pasará a la historia no solo por su marcador escandaloso, sino por la demostración de carácter de ambas selecciones, que ofrecieron un espectáculo digno de un clásico de alta tensión, con protagonistas jóvenes y legendarias figuras unidas en una misma celebración del fútbol femenino.



