El gremio señaló inquietudes de usuarios y comunidades frente a la continuidad del mantenimiento y las inversiones en un corredor logístico fundamental para la competitividad portuaria y el transporte de carga en el norte del país.
La terminación anticipada de la concesión Autopistas del Caribe (Aucáribe), que opera el corredor de carga entre Barranquilla y Cartagena, abrió interrogantes sobre la capacidad del Estado para garantizar la continuidad técnica y operativa de una de las vías estratégicas del Caribe colombiano. La advertencia fue formulada por Juan Martín Caicedo, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), tras conocerse la reversión del contrato.
En su pronunciamiento, Caicedo señaló que la decisión implica un cambio sustancial en el modelo de gestión del corredor, al pasar de un esquema basado en inversión privada a administración directa por parte del sector público. “La terminación anticipada de la concesión implica que una vía estratégica, estructurada bajo un esquema de inversión privada, pasa a ser asumida por el Estado”, afirmó el presidente de la CCI.
De acuerdo con el dirigente gremial, la reversión no solo pone fin al esquema concesionado, sino que traslada a entidades estatales responsabilidades complejas asociadas a operación, mantenimiento y atención de contingencias. En ese contexto, Juan Martín Caicedo advirtió que “la reversión interrumpe ese esquema, traslada al sector público la operación, el mantenimiento y la atención de contingencias, y abre interrogantes sobre la continuidad de la gestión técnica y de las inversiones”.
El corredor Barranquilla–Cartagena cumple un papel clave en la logística nacional, al conectar los principales puertos del Caribe y facilitar el movimiento de carga, insumos industriales y comercio exterior. Desde la perspectiva de la CCI, su funcionamiento bajo el modelo concesionado había mostrado resultados positivos en términos de eficiencia y competitividad regional, lo que aumenta la sensibilidad frente al cambio de operador.
La preocupación, según Caicedo, no se limita al ámbito técnico o institucional. Usuarios frecuentes y comunidades asentadas en áreas de influencia de la vía han manifestado inquietud frente al futuro del corredor. “Se percibe una creciente preocupación entre los usuarios de la vía, así como entre las comunidades asentadas en sus áreas de influencia, sobre el futuro de un corredor que ha evidenciado su eficacia y ha derivado en una mayor competitividad para el norte del país”, sostuvo el dirigente gremial.
Finalmente, es importante precisar que el pronunciamiento de la CCI se produce en un momento en que varios proyectos de infraestructura atraviesan procesos de revisión contractual y redefinición de esquemas de financiación. En ese contexto, la reversión de Autopistas del Caribe vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre sostenibilidad de la gestión pública, estabilidad de las concesiones y continuidad de inversiones en corredores estratégicos para la economía regional.



