El gremio de la construcción alertó que la propuesta del Gobierno para fijar el precio de la Vivienda de Interés Social exclusivamente en pesos podría reducir la oferta, afectar subsidios y elevar los costos, en un contexto de fuerte presión por el aumento del salario mínimo.
La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) expresó su preocupación frente al borrador de decreto del Ministerio de Vivienda que propone fijar el precio de la Vivienda de Interés Social (VIS) únicamente en pesos colombianos y prohíbe su referencia al salario mínimo desde las etapas iniciales de comercialización.
Según el gremio, la iniciativa introduce un control artificial de precios y desconoce el marco legal vigente, el cual permite que el valor de la vivienda se establezca en pesos o en salarios mínimos, y define que el precio definitivo es el que rige al momento de la escrituración.
“El proyecto de decreto genera serias dudas sobre las facultades legales del Ejecutivo para intervenir de manera directa el mercado de vivienda y altera reglas clave que dan viabilidad a los proyectos VIS”, advirtió Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de Camacol.
El dirigente gremial explicó que la vivienda no es un bien de consumo inmediato, ya que su desarrollo implica procesos de planeación, preventa, construcción y entrega que pueden extenderse entre cuatro y cinco años.
En ese periodo, señaló, se presentan variaciones en costos, condiciones financieras y en la normatividad que deben ser reconocidas para garantizar la viabilidad de los proyectos.
Camacol alertó además que modificar las reglas de fijación de precios desde las etapas iniciales podría afectar el acceso de los hogares a instrumentos fundamentales de la política de vivienda, como los subsidios de cajas de compensación y de entidades territoriales, así como las condiciones de crédito y las tasas de interés preferenciales, que se determinan con base en el valor de la vivienda al momento de su escrituración.
El gremio recordó que esta discusión se da en un contexto de fuerte presión sobre los costos del sector constructor, tras el incremento del 23 % del salario mínimo. Dado que la construcción de vivienda es una actividad altamente intensiva en mano de obra, Camacol estima que los costos de la nueva oferta de vivienda podrían aumentar entre un 10 % y un 15 %.
Herrera agregó que Camacol ha mantenido una relación de trabajo colaborativo con la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) para aclarar los mecanismos de indexación, y precisó que en ningún caso la entidad ha prohibido la venta de viviendas referenciadas al salario mínimo, siempre que se informe de manera clara y responsable a los compradores sobre las condiciones y efectos de este mecanismo.



