La senadora de la República estuvo acompañando a Keiko Fujimori en Lima y descubrió una interesante similitud con la situación electoral que se vive en estos momentos en Colombia. ¿Cuál es su análisis?
María Fernanda Cabal le dio el triunfo a Keiko Fujimori en las recientes elecciones presidenciales que se llevaron a cabo en Perú. De acuerdo con la dirigente política, la candidata consolidó su fuerza en las zonas urbanas, en los centros productivos y en el extranjero.
En su más reciente columna publicada por la Revista Semana, la congresista expresó que “esta victoria es la de una mujer valiente, a quien la justicia, convertida en arma política, intentó destruir con procesos mediáticos diseñados para sepultar, bajo un manto de infamias, su carrera y el legado de su padre” (lea también: https://apnnoticias.com/de-la-espriella-expresa-los-intereses-y-expectativas-de-la-ganaderia-lafaurie/).
Recordó que la trayectoria de Fujimori es una cicatriz de resistencia, marcada por una injusta medida de prisión preventiva que la privó de su libertad durante dos años y le arrebató la alegría de ver crecer a sus hijas.
“Curiosamente, el artífice de tamaña infamia fue el entonces fiscal José Domingo Pérez, hoy convertido en streamer de YouTube. Lo suyo no era el derecho”, agregó (lea también: https://www.contextoganadero.com/internacional/mientras-el-gobierno-petro-estigmatiza-el-fracking-la-presidenta-de-mexico-tambien-de-izquierda-busca-implementarlo).
Similitudes en los procesos electorales de Colombia y Perú
La senadora indicó que durante la jornada electoral del pasado 7 de junio las prácticas irregulares buscaron alterar el clima político, generando zozobra y desconcierto entre los electores ante un escrutinio lento y confuso.
Estar presente en Lima durante esta jornada decisiva le permitió comprender que la batalla que libra el Perú es, en esencia, la misma batalla que se está viviendo en Colombia en estos momentos: los votos del ‘sanchismo’ peruano, esa amalgama de izquierda radical y populismo, se concentran en regiones donde el legado del senderismo [grupo terrorista Sendero Luminoso] aún mantiene estructuras criminales de clientelismo y control social (lea también: https://apnnoticias.com/cabal-explica-la-geopolitica-del-miedo/).
“En contraste, el voto a favor de Keiko Fujimori se consolidó en las zonas urbanas, en los centros productivos y en el extranjero, donde los peruanos hastiados del estatismo y la inseguridad reclaman libertad para emprender y seguridad para prosperar. La izquierda continental sabe perfectamente que, si Perú logra estabilizarse bajo una visión de orden y autoridad, el dominó de los narcorregímenes regionales caerá”, vaticinó.
Un triunfo difícil el de Keiko Fujimori
Cabal Molina destacó que esta vez el engaño le salió mal a la izquierda. “Aprendiendo de las amargas lecciones del pasado, Keiko Fujimori entendió que no podía dejar ni un solo flanco abierto. Fue imperativo contar con personeros –nuestros testigos electorales– en cada mesa de todo el territorio del país para garantizar una fiscalización rigurosa del conteo. Las lecciones del pasado fueron evidentes frente a la alteración de cerca de 13.000 actas durante el proceso electoral que ganó Pedro Castillo” (lea también: https://apnnoticias.com/lafaurie-se-despacho-contra-las-encuestas/).
Manifestó que este precedente fue determinante para comprender que la izquierda opera sin escrúpulos ante la inminencia de su derrota. “Ante esta realidad, el control técnico y la presencia física en el territorio se convirtieron en la única garantía para blindar la voluntad popular. Por fortuna, nuestro sistema electoral es más eficiente y predecible, pero no está exento del libreto de fraude de la izquierda”.
Y subrayó que la victoria de Keiko Fujimori, la primera mujer elegida presidenta por voto popular en Perú, marca el avance de una nueva etapa para la derecha en América Latina (lea también: https://apnnoticias.com/cabal-presagio-reacci0nes-de-petro-y-cepeda/).
Hija del presidente que combatió el terrorismo
María Fernanda Cabal afirmó que Keiko Fujimori conoce bien las entrañas de la política de su país. Fue primera dama cuando apenas tenía 19 años, durante el gobierno de su padre, Alberto Fujimori, y, desde entonces, ha defendido la autoridad de mano firme que hoy, tras su victoria, el país vuelve a reconocer.
En 1990, Alberto Fujimori recibió un Perú sumido en el abismo de la hiperinflación y desangrado por la barbarie terrorista. Su visión estratégica le permitió estabilizar la economía y devolverle la seguridad a un pueblo que vivía bajo toque de queda. Su cruzada contra Sendero Luminoso marcó un antes y un después en la historia de Perú y de toda la región, como impronta de la lucha anticomunista en América Latina.
Esto no hubiera sido posible sin la labor de destacados oficiales que enfrentaron la violencia terrorista, como los generales Juan Fernando Dianderas y Walter Segundo Chacón. Ambos, tras años de servicio al Estado, fueron objeto de procesos judiciales prolongados y medidas privativas de la libertad, una situación que, desde diversos sectores, ha sido denunciada como parte de una persecución política sistemática contra quienes defendieron el orden durante aquellos años críticos.
“Tuve la oportunidad de conocer al general Dianderas, entonces director general de la Policía y ministro del Interior. En nuestra interlocución comprendí que la pacificación del Perú fue el resultado de una inteligencia operativa sin precedentes. El producto de un trabajo metódico de los oficiales del Gein –la unidad de élite que rastreó casa por casa a la cúpula senderista– hasta desarticular su red y dar el golpe de gracia: la captura de Abimael Guzmán, aquel profesor de filosofía que transformó el descontento social en una maquinaria de muerte. Fue así como, finalmente, le devolvieron la paz a una nación que parecía condenada al horror”, anotó.
Para la congresista, esta es, en esencia, la deuda que la izquierda nunca ha querido reconocerle a Keiko Fujimori: la herencia de un padre que con firmeza logró darles seguridad a sus conciudadanos. Un legado que ella ha defendido a lo largo de sus cuatro campañas presidenciales, y que hoy, ante el fracaso de los modelos neocomunistas y populistas, quedó reivindicada.
Por último, hizo una fuerte advertencia a los colombianos: En el país, a solo unos días de acudir a las urnas, nuestra responsabilidad es defender la democracia, consolidarla y blindarla frente a cualquier amenaza de desestabilización. La hora de la verdad ha llegado. Ya conocemos la historia de nuestros vecinos. No podemos permitir que nuestro futuro y el de las siguientes generaciones termine en la oscuridad del socialismo, que solo deja miseria, exilio y muerte.
Lea la columna de María Fernanda Cabal en este enlace:
https://www.semana.com/amp/opinion/articulo/y-gano-keiko/202601



