La nota describe escasez de medicamentos, cirugías canceladas y pacientes rechazados en hospitales, y afirma que “millones de vidas han sido puestas en riesgo”. Asimismo, señala que la politización de las reformas aceleró el colapso de la atención médica.
El British Medical Journal (BMJ), una de las revistas médicas más citadas del mundo, publicó un reportaje que atribuye la crisis sanitaria colombiana a un factor central: la politización del sistema y el manejo de reformas sin una transición clara. En el texto, firmado por el periodista Luke Taylor, se sostiene que un modelo que durante dos décadas fue presentado como referente regional terminó entrando en una fase de disrupción con impacto directo sobre pacientes y prestadores.
En ese contexto, la publicación describe el inicio de la crisis en términos operativos. “Todo empezó con retrasos”, señala el BMJ, al relatar cómo pacientes comenzaron a hacer filas “desde el amanecer” afuera de farmacias, mientras cirugías rutinarias eran aplazadas con frecuencia. Posteriormente, según el reportaje, llegó el desabastecimiento: “se vaciaron los estantes de medicamentos básicos”, se agotaron fármacos críticos como la insulina y los tratamientos contra el cáncer, y algunos pacientes graves fueron rechazados por centros hospitalarios.
A renglón seguido, el BMJ explica que el deterioro operativo derivó en una reducción progresiva de la oferta de servicios. De acuerdo con el artículo, salas de maternidad y unidades neonatales comenzaron a cerrar, los servicios de urgencias se vieron desbordados y los programas de formación para médicos especialistas fueron cancelados, en medio de crecientes presiones financieras y administrativas.
Para explicar la magnitud del cambio, el reportaje retrocede y recuerda el funcionamiento previo del sistema colombiano. Durante años, señala la revista, el país operó bajo un esquema de “competencia regulada” similar al de Países Bajos, en el que las EPS administraban el riesgo, el Estado pagaba una unidad anual por afiliado (UPC) y la atención se prestaba mediante redes contratadas. Bajo ese modelo, subraya el BMJ, Colombia alcanzó una cobertura cercana al 99 %, registró bajo gasto de bolsillo y recibió reconocimientos internacionales por cobertura y calidad.
Sin embargo, el artículo identifica un punto de quiebre cuando el presidente Gustavo Petro cuestionó el sistema y promovió una reforma orientada a retirar a las EPS del aseguramiento y trasladar el control al Estado. El BMJ recoge una declaración atribuida al mandatario en la que advirtió que, si la reforma no avanzaba, “las EPS colapsarían”. Además, indica que, tras estancarse el proyecto en el Congreso, el Gobierno expidió decretos que alteraron los flujos de pago y decisiones operativas, y posteriormente intervino grandes aseguradoras.
En ese escenario, el BMJ introduce la voz de expertos. El economista de la salud Andrés Vecino, citado por la revista, afirma que la tragedia fue “completamente evitable” y advierte que “millones de vidas se han puesto en riesgo y la gente está muriendo”, una situación que, según el análisis, deja lecciones relevantes para otros países.
Finalmente, el reportaje concluye que el impacto financiero terminó trasladándose de forma directa a la atención en salud. Según el BMJ, la deuda del sistema se “aceleró” en lugar de corregirse, los pagos a hospitales se volvieron inmanejables y algunos prestadores optaron por rechazar pacientes ante el temor de no recibir recursos. En paralelo, añade la publicación, las farmacias acumularon grandes facturas impagas, lo que terminó por detonar la escasez generalizada de medicamentos.



