La Fundación Universitaria Los Libertadores advirtió que el incremento del salario mínimo genera tensiones financieras para las instituciones y podría impactar a estudiantes y familias. Expertos alertan que el aumento de costos podría elevar la inflación educativa y dificultar la permanencia en el sistema.
El reciente aumento del salario mínimo en Colombia está generando efectos colaterales en el sector educativo, donde instituciones, estudiantes y familias comienzan a sentir la presión de mayores costos operativos.
La rectora de la Fundación Universitaria Los Libertadores, Ángela María Merchán Basabe, explicó que uno de los principales problemas es la falta de sincronía entre el incremento salarial y el cálculo del valor de las matrículas, el cual se define con base en el índice de precios al consumidor (IPC) y debe reportarse con anticipación al Ministerio de Educación Nacional.
Según la directiva, las instituciones no pueden trasladar de manera inmediata estos incrementos a los estudiantes, por lo que deben asumir internamente el impacto financiero.
El aumento del salario mínimo también eleva los costos operativos asociados a contratos de servicios tercerizados, cargas prestacionales y aportes sociales. En el caso de las universidades, estos factores incrementan la presión sobre la sostenibilidad financiera y podrían incidir en el valor futuro de las matrículas.
De acuerdo con expertos en economía y educación citados por la institución, el aumento sostenido de estos costos podría mantener la inflación del sector educativo entre el 6,5 % y el 7,5 %.
Más allá de las cifras, la advertencia apunta al impacto social: el encarecimiento de la educación podría llevar a que más jóvenes vean interrumpidos sus proyectos de formación por dificultades económicas, ampliando las brechas de acceso y permanencia en el sistema educativo.



