Aunque reconoce que la medida busca evitar un desabastecimiento, el sindicato sostiene que la dependencia de importaciones pone en riesgo la soberanía energética, encarece tarifas y debilita la exploración y producción nacional.
La Unión Sindical Obrera (USO) expresó reparos frente al acuerdo anunciado por Ecopetrol y Frontera Energy para importar gas natural a partir de 2026, al considerar que la decisión debe ser excepcional y no una solución de largo plazo para el país.
En un comunicado divulgado a través de sus plataformas, el sindicato reconoció que el convenio tiene como objetivo enfrentar un eventual déficit de suministro. Sin embargo, subrayó que la respuesta estructural al problema energético no puede basarse en la compra de gas en el exterior.
“Si bien el acuerdo busca evitar un desabastecimiento en 2026, como trabajadores de la industria defendemos que la verdadera solución no está en comprar gas afuera, sino en fortalecer la exploración y producción nacional”, señaló la organización.
De acuerdo con la información conocida, el acuerdo permitiría una entrada temprana de gas natural licuado mediante infraestructura ubicada en Cartagena, con importaciones iniciales estimadas en 126 millones de pies cúbicos diarios y una ampliación gradual en los años siguientes. Este esquema busca asegurar el abastecimiento tanto para la costa Caribe como para el interior del país.
No obstante, la USO advirtió que la dependencia del gas importado tiene implicaciones económicas directas. Según el sindicato, recurrir de forma recurrente a ese mecanismo “encarece el costo de vida para los colombianos e impacta gravemente a las industrias, además de volvernos vulnerables a los precios internacionales”. En el documento se compara el costo del gas nacional, ubicado entre US$5 y US$8 por millón de BTU, con el del gas importado, que puede oscilar entre US$10 y US$15 por MMBTU.
A renglón seguido, el pronunciamiento plantea un reparo adicional relacionado con el control de la infraestructura. La organización cuestionó que el acuerdo se apoye en activos de un operador privado y reclamó un papel más protagónico del Estado. “Exigimos que Ecopetrol lidere y sea dueña de los activos estratégicos de regasificación y transporte”, indicó la USO, al considerar que la soberanía energética también depende del control de la cadena logística.
En ese contexto, el sindicato pidió acelerar la exploración y el desarrollo de reservas nacionales. Entre sus planteamientos figuran retomar pilotos de fracking, priorizar proyectos offshore y fortalecer la producción onshore como vía para garantizar el autoabastecimiento en el mediano y largo plazo.
Finalmente, la USO advirtió que recurrir de manera prolongada a la importación puede generar una falsa sensación de seguridad energética. “No podemos permitir que el país se relaje bajo el manto de la importación mientras tenemos un potencial inmenso en nuestro propio territorio”, concluyó el comunicado, difundido bajo el lema “Soberanía Energética es Producción Nacional”.
El pronunciamiento reaviva el debate sobre la política energética del país, en un momento en que el Gobierno y Ecopetrol evalúan alternativas para garantizar el suministro, mientras sectores sindicales y expertos insisten en que la prioridad debe ser reactivar la producción interna.



