Canastas complementarias y superávit, claves en la defensa del comercio bilateral Colombia-EE. UU.

María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, pidió verificar producto por producto si las partidas están cobijadas por exenciones del Anexo II, con apoyo de importadores y brokers. Señaló que se estima una exención para el 68% de las exportaciones, pero insistió en diferenciar al país antes de que entren nuevos mecanismos legales.

Colombia dispone de un plazo de 150 días para actuar con precisión técnica y estrategia comercial frente a los cambios arancelarios que prepara Estados Unidos, un periodo que, según el sector empresarial, debe aprovecharse para evitar pérdidas en el acceso al mercado y consolidar ventajas competitivas.

La presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), María Claudia Lacouture, sostuvo que el país debe “jugar bien sus cartas” en esta coyuntura, priorizando una lectura detallada de las exenciones vigentes y de los productos que podrían quedar expuestos a nuevas reglas. En su pronunciamiento, señaló que existe una “ventana” que debe utilizarse para determinar qué exportaciones conservan beneficios y cuáles no.

Lacouture afirmó que la revisión debe hacerse caso por caso, validando la información con actores operativos del comercio exterior. “Es importante determinar cuáles son los productos que tienen una exención y cuáles no”, dijo, al advertir que esa confirmación debe realizarse con “importadores” y “brokers” en Estados Unidos, para establecer si cada partida “está sujeta al anexo II, que es lo que genera la exención”.

Ahondando más en el tema, la dirigente gremial indicó que se estima que “el 68% de los productos colombianos que llegan a Estados Unidos tienen una exención”, pero insistió en que esa cifra no es suficiente sin verificación técnica. La lectura agregada, señaló, puede ocultar riesgos por sector o por tipo de producto, especialmente si se asume la exención sin comprobar la situación arancelaria de cada partida.

Además del trabajo técnico, Lacouture planteó que el país debe usar este periodo para reposicionar su caso ante las autoridades y el mercado estadounidense. A su juicio, se trata de “aprovechar estos 150 días para presentar el caso Colombia y diferenciarse en Estados Unidos antes de que cambien las reglas”, con el objetivo de evitar que el país quede agrupado en categorías que lo perjudiquen cuando entren a regir nuevos mecanismos.

En esa línea, explicó que el escenario actual “es un proceso transitorio” hacia “nuevos mecanismos legales” que Estados Unidos definirá “de acuerdo con productos y países”. Por eso, insistió en que Colombia debe “sacar[se] del conjunto de países” resaltando elementos que favorecen la relación comercial.

Entre esos elementos, Lacouture mencionó los beneficios existentes en el intercambio bilateral, incluido el “superávit con Estados Unidos” y la complementariedad de canastas. Para AmCham, ese contexto puede ser un argumento para sustentar una posición diferenciada en medio de un rediseño de reglas comerciales.