En el Ángelus desde la Plaza de San Pedro, el papa Papa León XIV llamó a que “callen las armas y cesen los bombardeos” en Ucrania y advirtió que la paz es una necesidad urgente. En el primer domingo de Cuaresma, también exhortó a recuperar el silencio, la oración y el desprendimiento.
Al concluir la oración del Ángelus, el papa León XIV renovó su llamado a un alto el fuego inmediato en Ucrania, al cumplirse cuatro años del inicio de la guerra en ese país del este de Europa.
Ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Pontífice exhortó a silenciar las armas y poner fin a los bombardeos.
“Alcancemos sin demora un alto el fuego”, afirmó. Y añadió con tono de dolor: “¡Cuántas víctimas, ¡cuántas vidas y familias destrozadas, cuánta destrucción, cuánto sufrimiento indecible!”.
El Papa subrayó que toda guerra “es una herida infligida a toda la familia humana”, pues deja tras de sí muerte, devastación y una estela de dolor que marca a generaciones. Insistió en que la paz no puede posponerse y debe traducirse en decisiones responsables y en un diálogo efectivo.
Antes de concluir, invitó a los fieles a unirse en oración por el “martirizado pueblo ucraniano” y por todos los que sufren a causa de los conflictos en el mundo.
Llamado
En su reflexión del primer domingo de Cuaresma, León XIV centró su catequesis en el significado espiritual de este tiempo litúrgico, recordando las tentaciones de Jesús en el desierto y el valor de la penitencia como camino hacia la plenitud.
Señaló que la penitencia no empobrece al ser humano, sino que lo enriquece y fortalece. Advirtió también sobre la ilusión de la riqueza, la fama y el poder, que definió como “pobres sucedáneos” de la verdadera alegría.
En un gesto concreto, invitó a los fieles a recuperar el silencio en medio del ruido cotidiano: “Apaguemos un poco los televisores, la radio y los teléfonos inteligentes”, pidió, alentando a dedicar tiempo a la oración, a la escucha mutua y a la ayuda a los más vulnerables.



