Según el dirigente gremial, las ventas externas representan una fracción mínima frente al consumo interno y advirtió que restringirlas no bajaría los precios al consumidor ni resolvería las presiones del mercado.
El presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie, afirmó que, a pesar del discurso del presidente Gustavo Petro, no se han pausado las exportaciones de carne bovina colombiana y que el verdadero problema del sector es la pérdida de competitividad internacional por efecto de la tasa de cambio.
“No están suspendidas; la gente está intentando exportar con una tasa de cambio cercana a los 3.600 pesos, lo que le resta competitividad a Colombia frente a otros países, como Brasil, que hoy es el gran exportador”, señaló el dirigente gremial al cuestionar las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre una eventual suspensión de los envíos al exterior.
A su juicio, una medida de ese tipo “iría en contravía de ayudar al sector”, especialmente en regiones ganaderas como Córdoba, donde los productores enfrentan dificultades climáticas y operativas. Insistió en que cualquier decisión debe adoptarse con rigor técnico y dentro de las reglas de una economía de libre mercado.
Lafaurie subrayó que el peso de las exportaciones en el mercado cárnico nacional es reducido frente al consumo interno. “El año pasado se exportaron cerca de 34.000 toneladas de carne, mientras el consumo interno estuvo por encima de 1 millón 100.000 toneladas. Lo que se exporta es tan pequeño que no tiene nada que ver una cosa con la otra”, afirmó.
El dirigente explicó que el comportamiento reciente del sector responde principalmente a la demanda doméstica. “El sacrificio interno creció 7,1 %, mientras el Producto Interno Bruto lo hizo al 3,2 %. Eso muestra que la demanda interna es la que está jalonando el sector”, indicó, al advertir que el aumento del ingreso y del salario mínimo ha fortalecido el consumo de carne.
En términos de escala productiva, recordó que en Colombia se sacrifican más de cuatro millones de reses al año y que solo el mercado de Bogotá absorbe alrededor de 1,2 millones de animales, lo que evidencia la magnitud del consumo interno frente a los volúmenes exportados.
Para Lafaurie, restringir las exportaciones no garantizaría una reducción de precios para los consumidores. Como antecedente, mencionó episodios en los que la reorientación del ganado hacia el mercado interno no se tradujo en menores precios al público. “El expendedor se quedó con el diferencial”, dijo, al referirse a experiencias pasadas en las que la intermediación absorbió los beneficios esperados.
Finalmente, el presidente de Fedegán concluyó que el mercado interno es hoy el principal motor del sector ganadero y que la caída de las exportaciones obedece a la pérdida de competitividad cambiaria. En ese contexto, advirtió que medidas restrictivas podrían generar efectos adversos sin resolver el problema de fondo: el equilibrio entre oferta, demanda y condiciones económicas que determinan la viabilidad del negocio ganadero en Colombia.



