El crecimiento económico del país el año pasado estuvo impulsado por el consumo y el gasto público, mientras que sectores estratégicos como la construcción, la minería y la inversión registraron retrocesos.
El producto interno bruto (PIB) de Colombia registró un crecimiento del 2,6 % al cierre de 2025, una cifra que confirma una leve recuperación de la actividad económica, pero que sigue siendo considerada insuficiente por diversos analistas y sectores empresariales.
El resultado anual estuvo respaldado principalmente por el consumo de los hogares, el gasto estatal y las actividades de administración pública, que mostraron un desempeño sólido. En contraste, áreas fundamentales para el crecimiento estructural, como la explotación de minas y canteras, la construcción y la inversión, presentaron retrocesos.
El fundador de Raddar, Camilo Herrera, advirtió sobre señales de desaceleración. Según el experto, las cifras oficiales evidencian que el país no tuvo un año particularmente sólido y que podría estar iniciándose una fase de freno económico.
Desde el sector empresarial, María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana, insistió en que el crecimiento no debe generar complacencia. Subrayó los resultados negativos en inversión y manufactura, y afirmó que el país necesita avanzar hacia la transformación productiva mediante reindustrialización, innovación e internacionalización.
Por su parte, Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, destacó revisiones estadísticas importantes en los trimestres previos y llamó la atención sobre la caída del dato de inversión. Explicó que, tras ajustes en las cifras de 2024, la inversión creció apenas 2,1 % en 2025, por debajo de estimaciones cercanas al 5 %.
El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, calificó el crecimiento como “mediocre” y atribuyó el freno de la inversión empresarial a la incertidumbre generada por la política económica y la inseguridad jurídica, factores que, según dijo, dificultan la toma de decisiones de largo plazo.
Desde el análisis macroeconómico, Mauricio Hernández-Monsalve, de BBVA Research, señaló que la debilidad de la inversión se explica principalmente por el mal desempeño del sector construcción, mientras que la compra de maquinaria y equipos ha mostrado mayor resistencia. Este patrón refuerza la idea de un crecimiento apoyado más en la demanda corriente que en la acumulación de capital.
A su turno, Laura Clavijo, directora de investigaciones económicas de Bancolombia, advirtió que el dato plantea retos relevantes para el corto y mediano plazo. Señaló que en 2026 el impulso provendría en gran medida del sector público, mientras que la incertidumbre regulatoria y los altos costos financieros seguirán limitando al sector privado. Recuperar la inversión, especialmente en construcción, será clave para evitar una reducción del crecimiento potencial.
Finalmente, el presidente de Fedelonjas, Mario Ramírez, consideró que el dato es solo parcialmente positivo. Aunque confirma cierto dinamismo, indicó que no puede hablarse de una reactivación consolidada, ya que el crecimiento se apoyó principalmente en el consumo interno y el gasto público, mientras sectores como construcción (-2,8 %), minería (-6,2 %) e industria (1,9 %) continúan rezagados.
En conjunto, las cifras reflejan un avance económico moderado, pero también evidencian la necesidad de fortalecer la inversión y reactivar sectores estratégicos para garantizar un crecimiento sostenible en los próximos años.



