Exportación de carne bajo presión: frenar ventas sería una medida extrema, advierten expertos

Fedegán sostiene que otras regiones ganaderas pueden suplir la demanda interna, aunque reconoce que el impacto del desastre en Córdoba presionará los precios, un efecto difícil de contener dada la magnitud de las inundaciones.

La propuesta del presidente Gustavo Petro de restringir la exportación de carne para contener el alza de precios en medio de la emergencia climática ha generado debate en el sector agropecuario, donde expertos advierten que se trataría de una medida extrema frente a un fenómeno de mercado provocado por el impacto productivo de las inundaciones.

El mandatario aseguró que el producto, vital en la dieta de los colombianos, “está subiendo por encima de la inflación” debido a la exportación y sostuvo que, en un contexto de emergencia, el abastecimiento interno debe ser prioritario. Sin embargo, desde el sector ganadero se insiste en que la dinámica de precios responde principalmente a la reducción temporal de la oferta en zonas afectadas.

Óscar Cubillos, director de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, reconoció que el desastre en Córdoba tendrá efectos inevitables sobre el mercado. “Eso es innegable que pase semejante desastre natural y no ocurra nada en el nivel de precios”, afirmó, al advertir que el impacto en la producción regional presionará el costo de la carne en el corto plazo.

No obstante, el directivo subrayó que existen capacidades productivas en otras regiones del país que pueden compensar la caída de la oferta. Llanos Orientales, Magdalena Medio y Caquetá cuentan con inventarios ganaderos suficientes para atender la demanda nacional, lo que reduce la necesidad de medidas restrictivas sobre el comercio exterior.

Cubillos también señaló que la caída reciente de las exportaciones podría favorecer el mercado interno. “Seguramente lo que antes se iba para exportación se quede más en el mercado interno”, explicó, al indicar que este ajuste natural contribuiría a equilibrar la oferta sin necesidad de intervenciones drásticas.

Pese a estas posibilidades de compensación, el gremio reconoce que el aumento de precios es un fenómeno difícil de contener en el corto plazo debido a la magnitud del desastre climático: la pérdida de pasturas, el traslado de ganado y las afectaciones logísticas encarecen la producción y el transporte, factores que se trasladan al consumidor final.

En este contexto, el comportamiento del precio de la carne refleja la tensión entre seguridad alimentaria y estabilidad de mercado, en un escenario donde, apremian los expertos, las decisiones de política pública deben equilibrar la atención de la emergencia con la sostenibilidad del sector ganadero nacional.