El director de la UNGRD, Carlos Carrillo, advirtió que los daños superan la capacidad financiera del Estado y que la recuperación podría costar billones de pesos. El reporte oficial registra 14 muertos, 43.000 familias damnificadas y extensas áreas productivas bajo el agua.
Las inundaciones que afectan a Córdoba, Antioquia y otros departamentos de la región Caribe llevaron al Gobierno nacional a considerar medidas excepcionales. Frente a esta situación, el Consejo Nacional de Gestión del Riesgo recomendó al presidente Gustavo Petro declarar una emergencia económica, social y ambiental que habilite recursos extraordinarios.
Según el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, la dimensión del desastre no tiene antecedentes. “Lo que se ha dado en los últimos días en el Caribe es un evento sin precedentes, un evento que no era posible prever y que está generando afectaciones en centenares de miles de hectáreas”, explicó tras concluir una reunión técnica de más de ocho horas.
Conforme se consolidan los datos, el panorama se torna más alarmante. El reporte oficial confirma 14 personas fallecidas, dos desaparecidas y afectaciones en 14 departamentos. Solo en Córdoba, se estima que las inundaciones cubren cerca de 35.000 hectáreas y que más de 43.000 familias resultaron damnificadas.
A esta emergencia humanitaria se suma una grave restricción fiscal. Carrillo reconoció que, si bien el Gobierno puede responder en el corto plazo, la recuperación y reconstrucción de las zonas afectadas exigirá recursos de otra escala. “Posterior a la respuesta que estamos en capacidad de financiar, vendrá un proceso de recuperación que muy seguramente le va a costar al país billones de pesos”, advirtió.
Por esa razón, insistió en que la actual capacidad del Estado resulta insuficiente. “En este momento de estrecho fiscal, Colombia no tiene la capacidad de responder a un desafío como ese”, sostuvo, al subrayar la necesidad de mecanismos excepcionales para atender la magnitud de los daños.
Este sábado, el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo sostendrá un consejo ampliado con el propósito de entregar los insumos técnicos requeridos. Con base en ese informe, el Consejo de Ministros decidirá el lunes si procede la declaratoria de emergencia.
Mientras tanto, las lluvias continúan y los reportes de nuevas afectaciones no cesan. “En la medida en que avanzan las horas vemos un número de afectaciones cada vez más copiosas”, concluyó Carrillo. Sus palabras reflejan una urgencia que rebasa los tiempos burocráticos: se necesitan respuestas inmediatas y sostenidas.



