La mayoría de la junta directiva del Banco de la República considera que el reciente incremento de 100 puntos básicos es apenas el inicio de un nuevo ciclo de endurecimiento monetario, ante el riesgo de desanclaje de la inflación y el deterioro de los desequilibrios macroeconómicos.
La mayoría de los integrantes de la junta directiva del Banco de la República dejó abierta la puerta a nuevos incrementos en la tasa de interés de política monetaria, al considerar que el reciente aumento de 100 puntos básicos es una medida necesaria, aunque exigente, para preservar la credibilidad del emisor y evitar un desanclaje prolongado de la inflación frente a su meta.
Así lo señalan las minutas de la reunión del 30 de enero, en las que los codirectores que respaldaron la decisión advierten que el país enfrenta un riesgo significativo de perder la confianza en el compromiso del Banco con el control de la inflación y el cumplimiento de su mandato constitucional.
Los directivos recordaron que, desde la adopción del esquema de inflación objetivo en el año 2000, esta estrategia ha generado beneficios macroeconómicos relevantes para el país, por lo que consideran fundamental mantenerla, especialmente en un contexto en el que Colombia completó en 2025 cinco años consecutivos sin cumplir la meta inflacionaria.
Entre los factores que motivaron la decisión, los codirectores señalaron que la inflación dejó de descender durante 2025 y que las expectativas inflacionarias repuntaron con fuerza en el segundo semestre del año, en medio del deterioro de las finanzas públicas y del fortalecimiento de la demanda interna. A este escenario se sumó el aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno para 2026, superior al 23 %, lo que, según la junta, incrementó de manera significativa las expectativas de inflación.
Adicionalmente, los directores advirtieron que este ajuste salarial podría profundizar otros desequilibrios macroeconómicos, como el déficit fiscal y el desbalance de la cuenta corriente, debido a su impacto sobre el gasto público, en particular en pensiones y otros compromisos del Estado.
Las minutas también destacan que el aumento de las expectativas de inflación a un año, cercano a 200 puntos básicos entre diciembre y enero, debilitó la postura restrictiva de la política monetaria al reducir la tasa de interés real exante, lo que llevó a una posición neutral en un contexto en el que, a juicio de la junta, no debería serlo. Por esta razón, el alza de 100 puntos básicos fue considerada insuficiente para compensar completamente ese efecto, lo que refuerza la idea de que el ajuste apenas comienza.
Los codirectores subrayaron, además, que la economía muestra un dinamismo significativo, reflejado en una tasa de desempleo en mínimos históricos. Sin embargo, alertaron que la demanda interna crece a un ritmo superior al de la producción nacional, lo que incrementa el déficit en cuenta corriente y genera presiones adicionales sobre los precios.
Según estimaciones del equipo técnico del Banco, la brecha de producto habría entrado en terreno positivo desde el tercer trimestre de 2024 y se habría ampliado hacia el cierre de 2025, lo que refuerza la necesidad de una política monetaria más restrictiva.
Finalmente, los directores insistieron en que, durante las fases de endurecimiento monetario, los aumentos de tasas deben concentrarse al inicio del ciclo, con el fin de reanclar más rápidamente las expectativas de inflación y reducir los costos de corto plazo sobre el crecimiento económico y el empleo.



