Un análisis de la BBC de Londres señala que, pese al tono conciliador, quedaron sin resolver asuntos clave para Colombia como las sanciones al mandatario, la descertificación antidrogas y la cooperación frente a Venezuela, narcotráfico y seguridad fronteriza.
La reunión entre Donald Trump y Gustavo Petro en la Casa Blanca cumplió un objetivo político inmediato: reducir la confrontación pública entre ambos gobiernos. Sin embargo, el balance concreto para Colombia es limitado. Según un análisis de la BBC de Londres, el encuentro dejó más señales de distensión que resultados tangibles en los temas que más preocupan a Bogotá.
El medio británico advierte que la cita no terminó con anuncios de acuerdos, programas conjuntos o compromisos firmados. Tampoco se emitió un comunicado bilateral que fijara una hoja de ruta clara. Esto significa, desde la perspectiva de los analistas del rotativo, que los asuntos más sensibles de la relación siguen en el mismo punto en que estaban antes del viaje presidencial.
Uno de esos temas es la vigencia de las sanciones personales impuestas por Estados Unidos contra el presidente Petro, que continúan sin modificaciones. Tampoco hubo definiciones sobre la posible reconsideración de la decisión de Washington de “descertificar” a Colombia en la lucha contra el narcotráfico, una medida que tiene efectos políticos y de cooperación internacional.
En el plano regional, Petro confirmó que una parte importante de la conversación giró alrededor de Venezuela. “Vimos cómo podría ser una reactivación de Venezuela con ayuda de Colombia, en su frontera, en su vecindad… y cuál es el papel de EE. UU.”, explicó el mandatario. No obstante, para los intereses colombianos no se anunciaron cambios concretos en la política estadounidense hacia Caracas ni nuevos mecanismos de apoyo a la zona fronteriza.
De igual manera, quedaron sin avances visibles otros frentes estratégicos que afectan directamente al país, como la integración energética, la seguridad en la frontera, el control del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, y la cooperación militar y judicial. Para analistas consultados por medios internacionales, estos vacíos muestran que la reunión fue más un ejercicio de recomposición política que una negociación de fondo.
Petro defendió además la reapertura comercial con Venezuela y cuestionó los cierres fronterizos del pasado. “Cuando se cerró la frontera, lo que más se comerció entre los dos países fue cocaína”, afirmó, al insistir en que el intercambio legal es una herramienta clave para reducir economías ilegales que afectan a las comunidades de ambos lados.
Un elemento llamativo fue la solicitud del presidente a Trump para que desclasifique informes de la CIA sobre el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de Justicia en 1985, hechos históricos que siguen generando debate nacional.
Finalmente, concluye que el balance es ambiguo: la relación bilateral salió del terreno de la confrontación abierta y volvió al cauce del diálogo institucional, pero sin respuestas claras para los problemas que inciden de manera directa en la vida política y económica de Colombia. La normalización diplomática llegó; los acuerdos, por ahora, siguen pendientes.



