Las ventas del departamento a ese país cayeron 22,1 % entre enero y noviembre de 2025, mientras que el resto de sus exportaciones crece a doble dígito. El riesgo de un arancel del 30 % al comercio intrarregional pone en jaque sectores industriales y manufactureros con alta exposición a ese destino.
Antioquia, uno de los motores industriales de Colombia, atraviesa una coyuntura económica delicada en su comercio con Ecuador, uno de sus socios tradicionales. El análisis de Analdex con corte a enero–noviembre de 2025 señala que las exportaciones antioqueñas hacia Ecuador se contrajeron un -22,1 %, pasando de USD 533 millones a USD 415 millones en el mismo periodo de 2024.
En contraste con el crecimiento general de las exportaciones del departamento —que avanzaron 20,4 % en total en el mismo periodo— el desempeño con el vecino del sur representa una caída que preocupa a cámaras sectoriales y líderes empresariales. Según el gremio exportador, “esta disminución, concentrada en productos de alto volumen histórico como la energía, pone de manifiesto la sensibilidad del comercio regional ante ajustes en la demanda y en los componentes de la canasta exportadora”.
La caída de las ventas está fuertemente vinculada a la contracción de la energía eléctrica —el principal renglón exportado—, que se redujo 52,5 %, y explicó buena parte de la pérdida en valor exportado. “Al ser la energía un componente con alta participación, su ajuste arrastra los indicadores regionales y distorsiona la lectura agregada del comercio con Ecuador”, destacaron analistas de Analdex.
Pese a ese contexto, varios sectores antioqueños muestran signos de resiliencia. Bienes industriales y agroindustriales como aceite de palma (+451,5 %) y motocicletas (+372,0 %) registran crecimientos robustos en valor exportado hacia Ecuador, lo que sugiere una base exportadora diversificada más allá de los rubros tradicionales.
Sin embargo, el escenario económico se agrava ante la posible imposición de aranceles del 30 % por parte de Ecuador, medida que, según Analdex, “puede generar un sobrecosto que erosione competitividad y desplazaría a empresas regionales frente a competidores con menores barreras de acceso”. Sectores vulnerables incluyen manufacturas de consumo, automotor y bienes durables, donde los precios tienen un impacto decisivo en la decisión de compra.
Empresas como fabricantes de electrodomésticos y bienes de consumo masivo figuran entre las más expuestas. “Un arancel de esa magnitud no solo encarece productos, sino que puede alterar rutas logísticas y decisiones de inversión en un mercado de alta frecuencia comercial”, afirma el gremio.
En síntesis, mientras Antioquia mantiene una plataforma exportadora sólida, el impacto económico de la caída de ventas hacia Ecuador y la amenaza de cambios arancelarios plantean un desafío adicional para la competitividad regional en un entorno internacional cada vez más competitivo.



