El Informe alerta que el mundo ha entrado en una “era de la competencia”, marcada por fragmentación, rivalidades económicas y debilitamiento del multilateralismo. La guerra comercial, la desinformación y la polarización social encabezan las amenazas a corto plazo, mientras que los riesgos ambientales continúan dominando el horizonte de largo plazo.
La confrontación geoeconómica se consolidó como el principal riesgo global inmediato para 2026, en un escenario internacional cada vez más fragmentado y competitivo, según el Informe sobre Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial. El documento advierte que el sistema internacional atraviesa una fase de transición profunda, en la que “la fragmentación y la confrontación están sustituyendo a la cooperación y la confianza” como rasgos dominantes del orden global.
El estudio sitúa al mundo en lo que denomina una “era de la competencia”, caracterizada por la erosión del multilateralismo y el avance de estrategias nacionales de protección económica. En ese contexto, la confrontación geoeconómica desplazó al conflicto armado entre Estados como la mayor preocupación a corto plazo para líderes y expertos en riesgos, debido a su impacto directo sobre el comercio, la inversión y las cadenas de suministro. El documento advierte que esta dinámica “implica desafíos crecientes para el acceso a recursos naturales y estratégicos”.
Las perspectivas recogidas reflejan un elevado nivel de incertidumbre. Según el Foro, “el futuro cercano no se percibe como estable”: el 50 % de los encuestados espera que los próximos dos años sean “turbulentos” o “tormentosos”, proporción que aumenta al 57 % cuando se proyecta el análisis a una década. Además, casi una quinta parte anticipa la posibilidad de “riesgos catastróficos mundiales” en el horizonte de largo plazo.
Junto a la confrontación geoeconómica, la desinformación y la polarización social figuran entre los riesgos más relevantes en el corto plazo. El informe señala que la rivalidad entre Estados y bloques “está complicando la colaboración internacional” y podría escalar hacia escenarios de guerra económica, con medidas como bloqueos portuarios, restricciones a exportaciones clave, cancelación de contratos y controles de capital.
En el plano económico, el Foro identifica un deterioro significativo frente a 2025. Los riesgos de recesión, inflación y estallido de burbujas de activos registraron los mayores aumentos en gravedad. El documento advierte que la combinación de “alto endeudamiento, desaceleración económica e incertidumbre sobre las inversiones en tecnologías de vanguardia” configura un escenario potencialmente desestabilizador para empresas y sociedades enteras.
A largo plazo, sin embargo, los riesgos ambientales vuelven a ocupar los primeros lugares. Fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de biodiversidad y cambios críticos en los sistemas terrestres lideran las preocupaciones a diez años. El informe subraya que, aunque estas amenazas han perdido prioridad inmediata, “siguen siendo dominantes en el horizonte de largo plazo”.
El documento concluye que el orden mundial se encuentra en un punto de inflexión. El 68 % de los encuestados prevé un entorno global más fragmentado y multipolar durante la próxima década, mientras que solo el 6 % anticipa un retorno al modelo multilateral de la posguerra. En este contexto, el Foro insiste en que “el futuro no es un camino único y fijo, sino un abanico de decisiones que tomamos hoy como comunidad global”.



