Su declaración se produce mientras guerras como Gaza y Ucrania siguen sin una respuesta efectiva del organismo, debido al uso recurrente del veto por parte de las potencias con asiento permanente.
El secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó una advertencia directa sobre el funcionamiento del sistema de seguridad colectiva internacional, al señalar que la falta de reformas en el Consejo de Seguridad está profundizando la incapacidad de la organización para responder a los conflictos armados que se multiplican en distintas regiones del mundo.
“Reformar el Consejo de Seguridad no solo es importante, es esencial”, escribió Guterres en un mensaje público, en el que también alertó que quienes hoy se aferran a privilegios institucionales “corren el riesgo de pagar el precio mañana”. La declaración fue interpretada como una referencia directa al poder de veto de los cinco miembros permanentes, que en los últimos años ha bloqueado resoluciones clave sobre conflictos activos.
Este pronunciamiento se da en un contexto de guerras prolongadas y crisis humanitarias en escenarios como Gaza, Ucrania, Sudán y Yemen, donde el Consejo ha mostrado profundas divisiones internas. En varios de estos casos, los proyectos de resolución han sido vetados o diluidos por intereses geopolíticos contrapuestos entre Estados Unidos, Rusia y China, lo que ha limitado la capacidad de la ONU para imponer ceses al fuego, sanciones o mecanismos de protección a civiles.
En el caso de Gaza, los vetos cruzados han impedido una posición unificada del organismo frente a la ofensiva militar y la crisis humanitaria, mientras que en Ucrania el Consejo ha quedado prácticamente inoperante desde el inicio de la invasión rusa, obligando a trasladar el debate a la Asamblea General, cuyas resoluciones no son vinculantes.
Para analistas en diplomacia internacional, el mensaje de Guterres refleja una creciente preocupación dentro del sistema multilateral por la pérdida de legitimidad del Consejo de Seguridad. La estructura actual, diseñada tras la Segunda Guerra Mundial, mantiene privilegios exclusivos para cinco potencias —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— en un escenario global marcado por la emergencia de nuevos actores y conflictos regionales complejos.
Otro eje central del debate es la representación del llamado Sur Global. Regiones como África y América Latina carecen de miembros permanentes en el Consejo, pese a concentrar buena parte de las crisis humanitarias y operaciones de mantenimiento de paz. Esta brecha ha alimentado críticas sobre un orden internacional percibido como desactualizado y poco representativo.
“El mundo no está esperando. Nosotros tampoco deberíamos hacerlo”, concluyó Guterres en su mensaje, subrayando el riesgo de que la ONU pierda relevancia si no se adapta a la realidad actual. Aunque las reformas al Consejo de Seguridad llevan décadas en discusión, los obstáculos políticos han impedido avances sustanciales.
Mientras tanto, los conflictos continúan evolucionando más rápido que los consensos diplomáticos, poniendo en cuestión la capacidad del principal órgano de seguridad internacional para cumplir su mandato fundacional de preservar la paz y la seguridad global.



