Marcela Meléndez llega a Fedesarrollo en un momento de alta presión sobre el debate económico

El centro de pensamiento, actor recurrente en discusiones sobre déficit, reformas y crecimiento, entra en una fase de transición directiva que exigirá sostener credibilidad técnica y capacidad de interlocución en un entorno marcado por desconfianza, polarización y disputas sobre el papel del conocimiento experto en la formulación de políticas públicas.

Fedesarrollo confirmó el nombramiento de Marcela Meléndez como nueva directora ejecutiva, decisión adoptada por el Consejo Directivo en sesión extraordinaria. El cambio se hará efectivo a partir del 15 de febrero y marca un relevo en la conducción de uno de los centros de investigación económica más influyentes del país.

El nombramiento ocurre en una coyuntura en la que el debate económico ha escalado en intensidad política. Las discusiones sobre sostenibilidad fiscal, ejecución del gasto, reformas estructurales y rol del Estado han situado a Fedesarrollo en el centro de controversias recurrentes, elevando el nivel de escrutinio sobre su producción técnica y su independencia analítica.

Meléndez es economista de la Universidad de los Andes y cuenta con formación de posgrado en la Universidad de Yale, donde obtuvo una maestría en administración pública y privada y un doctorado en Economía. En su trayectoria reciente se desempeñó como economista jefe adjunta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, experiencia que le permitió participar en evaluaciones macroeconómicas y análisis de políticas públicas en la región.

Su relación con Fedesarrollo no es nueva. Entre 2004 y 2006 ocupó la subdirección del centro y posteriormente fue investigadora senior entre 2007 y 2009, etapas en las que participó en estudios sobre regulación económica, servicios públicos e infraestructura. Ese antecedente le otorga conocimiento interno sobre la agenda y dinámica institucional del centro.

Finalmente, vale la pena apuntar que la llegada de Meléndez se da en un entorno político más confrontacional, en el que los centros de pensamiento enfrentan presiones desde distintos frentes. En ese contexto, su gestión deberá combinar rigor técnico, claridad comunicativa y capacidad de incidencia, sin perder la distancia crítica que ha caracterizado históricamente a Fedesarrollo.