Sector cafetero enfrenta pérdida de competitividad por revaluación del peso

Desde Fedecafé advierten que, sin una tasa de cambio compatible con la estructura de costos internos, el sector pierde competitividad frente a otros países productores, aun cuando mantenga estándares productivos y reconocimiento en los mercados internacionales.

La fuerte revaluación del peso colombiano durante el último año comienza a generar efectos adversos sobre el sector cafetero, uno de los principales generadores de divisas del país. Aunque la fortaleza cambiaria ha sido presentada como una señal positiva en términos financieros, productores y analistas advierten que una revaluación acelerada está erosionando la competitividad exportadora y reduciendo de forma directa los ingresos rurales.

De acuerdo con cifras recientes, el tipo de cambio pasó de niveles cercanos a COP $4.409 por dólar a comienzos de enero de 2025, a alrededor de COP $3.663 en enero de 2026, lo que representa una apreciación cercana al 16,9 %. Este movimiento ha tenido un impacto inmediato en el valor que reciben los caficultores por su producto, independientemente de la calidad o del esfuerzo productivo.

Según explicó Germán Bahamón Jaramillo, presidente de la Federación Colombiana de Cafeteros (Fedecafé) el efecto cambiario se traduce en una pérdida sustancial por carga de café. “Solo por efecto de la revaluación, cada carga ha dejado de recibir entre 500.000 y 550.000 pesos frente a lo que habría obtenido hace un año”, señaló, al advertir que se trata del mismo café, con iguales estándares de calidad y sostenibilidad.

El impacto no es marginal. Miles de familias cafeteras han visto disminuir sus ingresos en un contexto en el que los costos de producción continúan en ascenso. La inflación acumulada, el aumento del salario mínimo y las tasas de interés elevadas en 2026 han comprimido los márgenes del negocio, reduciendo la capacidad de inversión y aumentando la vulnerabilidad financiera del sector rural.

Bahamón subrayó que la apreciación cambiaria afecta de manera particular a una economía que depende de la producción y exportación de bienes primarios. “Para un país que vive de generar divisas, una revaluación tan rápida tiene un costo real: perdemos competitividad y se reducen los ingresos de quienes sostienen el empleo y el desarrollo en el campo”, afirmó.

Desde esta perspectiva, el fortalecimiento del peso no refleja necesariamente una mejora estructural de la economía. Por el contrario, puede convertirse en un freno para el aparato productivo cuando no está respaldado por aumentos sostenidos de productividad o por una reducción de los costos internos. En el caso del café, el menor ingreso en pesos por dólar exportado ocurre en paralelo con exigencias crecientes de calidad, trazabilidad y sostenibilidad ambiental.

El dirigente gremial insistió en que cuidar la competitividad no implica solicitar tratamientos preferenciales, sino garantizar condiciones macroeconómicas coherentes con la realidad productiva. “Hoy el cafetero recibe menos pesos por cada dólar, mientras sus costos suben. Esa combinación pone en riesgo la inversión y la producción”, advirtió. En ese contexto, el sector cafetero plantea la necesidad de una política fiscal creíble y eficiente que contribuya a estabilizar el entorno macroeconómico. Para Bahamón, “la fortaleza de Colombia no se mide por una moneda artificialmente fuerte, sino por un aparato productivo competitivo, capaz de generar valor, empleo y divisas de manera sostenible”, puntualizó Germán Bahamón, una advertencia que reabre el debate sobre los costos distributivos de la revaluación del peso