Análisis de la OMS confirma seguridad de las vacunas frente al TEA

El programa revisó investigaciones de alta calidad y registros nacionales de salud. La organización advirtió que la desinformación sigue afectando la confianza pública y subrayó la necesidad de comunicar ciencia clara a la ciudadanía en contextos digitales donde circulan mitos persistentes sin sustento científico verificable actual.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) volvió a descartar cualquier vínculo entre las vacunas infantiles y los Trastornos del Espectro Autista (TEA), tras una revisión científica que analizó la evidencia acumulada durante los últimos 15 años. El pronunciamiento fue emitido por el Comité Asesor Mundial sobre Seguridad de las Vacunas (GACVS), un grupo independiente de expertos internacionales creado en 1999 para evaluar riesgos y prioridades globales en materia de vacunación.

Según la OMS, el análisis abordó de manera directa dos de los temas que con mayor frecuencia aparecen en debates públicos y redes sociales: la supuesta relación entre las vacunas que contienen tiomersal y el autismo, y la asociación entre las vacunas en general y el desarrollo de TEA.

Sobre este punto, la organización explicó que la revisión se apoyó en “31 estudios de investigación primaria, publicados entre enero de 2010 y agosto de 2025, con datos provenientes de múltiples países, que respaldan de forma sólida el perfil de seguridad de las vacunas utilizadas durante la infancia y el embarazo”.

El comité subrayó que sus conclusiones no se basan en evidencia aislada ni en análisis parciales. Por el contrario, “la evaluación de estudios de alta calidad, realizados en distintos contextos y poblaciones, confirma de manera consistente la ausencia de una relación causal entre las vacunas y los trastornos del espectro autista”, indicó el GACVS al resumir los resultados de su revisión.

Otro de los aspectos examinados fue el uso de adyuvantes de aluminio, componentes presentes en algunas vacunas para fortalecer la respuesta del sistema inmunológico. La OMS informó que se revisaron investigaciones realizadas entre 1999 y marzo de 2023, así como un estudio de cohorte a gran escala que analizó datos de registros nacionales de niños nacidos en Dinamarca entre 1997 y 2018.

De acuerdo con el organismo, “la evidencia disponible no muestra ninguna asociación entre las trazas de aluminio utilizadas en algunas vacunas y el desarrollo de autismo, lo que respalda el uso continuo de estas formulaciones”. Con base en este conjunto de pruebas, el comité reafirmó conclusiones emitidas anteriormente en 2002, 2004 y 2012: “las vacunas, incluidas aquellas que contienen tiomersal y/o aluminio, no causan autismo, una afirmación respaldada por décadas de investigación científica”.

Más allá del debate técnico, la OMS dirigió un mensaje claro a los gobiernos y autoridades sanitarias. “Las políticas de vacunación deben basarse en la evidencia científica más sólida disponible, especialmente en un contexto donde la desinformación puede afectar la confianza pública”, señaló la organización.

Recordó, además, que la inmunización infantil ha salvado al menos 154 millones de vidas en los últimos 50 años, consolidándose como una de las intervenciones más eficaces de la salud pública moderna. Este pronunciamiento, concluye la OMS, busca ofrecer claridad a la ciudadanía y reforzar la confianza en los biológicos, no desde la autoridad institucional, sino desde la consistencia y solidez de la evidencia científica acumulada.