La precandidata del Centro Democrático María Fernanda Cabal denunció en La Hora de la Verdad la infiltración de estructuras de las FARC en la DNI y las Fuerzas Militares, alertando sobre su influencia en ascensos castrenses, el uso de recursos del narcotráfico, superiores al presupuesto militar y la complicidad de la Fiscalía.
En una intervención contundente en el programa La Hora de la Verdad, la senadora y precandidata presidencial María Fernanda Cabal lanzó una de las denuncias más graves de los últimos años: la supuesta infiltración sistemática de estructuras de las FARC en la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y en las Fuerzas Militares, con consecuencias que, según ella, amenazan directamente la soberanía y la seguridad nacional de Colombia.
“No es nuevo. Durante años han buscado penetrar el Estado, especialmente los organismos de inteligencia y las instituciones militares. Esa siempre fue una tarea estratégica en su objetivo de conquista del poder”, afirmó Cabal, quien subrayó que esta no es una coincidencia ni un caso aislado, sino parte de un plan ideológico prolongado, ahora potenciado por recursos del narcotráfico que superan, según sus palabras, el presupuesto de las Fuerzas Armadas.
En sus redes sociales, la senadora fue aún más explícita: “Hoy las FARC tienen más dinero que el presupuesto de las Fuerzas Armadas. Hoy tienen en promedio $70 billones. Han logrado perfeccionar a tal punto las cosechas de los cultivos de coca, que tienen 6 al año”.
Cabal vinculó este poder financiero con una capacidad operativa sin precedentes: redes de corrupción, cooptación de funcionarios, y hasta influencia en decisiones estratégicas sobre ascensos militares y operativos de seguridad. “Si quienes manejan la DNI deciden quién asciende y quién no, el riesgo para la seguridad nacional es enorme”, advirtió.
Justicia cómplice o negligente
Uno de los blancos más duros de su crítica fue la Fiscalía General de la Nación, cuya titular, Luz Adriana Camargo, cuestionó frontalmente:
“¿Qué responsabilidad tiene la fiscal general frente a todas estas denuncias que inquietan al país? Colombia necesita respuestas, independencia judicial y una Fiscalía al servicio de la verdad, no del poder político. La justicia no puede mirar para otro lado”.
La senadora denunció que resoluciones judiciales recientes han permitido la libertad de miembros de estructuras armadas, muchos de los cuales, según ella, han participado luego en asesinatos de militares y policías, violando el derecho penal, el derecho internacional humanitario y la Constitución.
“El entramado criminal que debemos develar”
Citando investigaciones periodísticas —en particular las de Noticias Caracol—, Cabal enfatizó: “Lo revelado muestra lo que podría ser un entramado criminal, que debemos develar en su línea de tiempo y en sus protagonistas. No podemos quedarnos viendo. Nos toca actuar con decisión y con pruebas”.
Y añadió un diagnóstico escalofriante sobre la naturaleza de la amenaza: “Los comunistas no pierden su objetivo, avanzan lento pero sin soltar la meta. No son luchas de una generación, son proyectos ideológicos que se heredan, ahora mezclados con un narcotráfico poderoso. Esa combinación es la mayor amenaza para la democracia y la libertad en Colombia”.
Llamado a la comunidad internacional
Ante el silencio o la inacción de las instituciones nacionales, Cabal anunció que llevará estas denuncias al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, argumentando que “aquí no solo hay irregularidades administrativas o electorales. Hablamos de la penetración del Estado por organizaciones criminales, con posible colaboración de funcionarios públicos”.
Como próxima medida, la senadora citará a debate de control político a los directores de la DNI, Indumil y altos mandos militares, exigiendo explicaciones sobre la infiltración, la gestión de personal y el deterioro de la capacidad de inteligencia del Estado.
En un momento en que Colombia enfrenta múltiples frentes de conflicto, esta denuncia coloca en el centro del debate una pregunta incómoda: ¿el enemigo ya está dentro del cuartel? Y si es así, ¿quién está dispuesto a expulsarlo?



