La precandidata presidencial del Centro Democrático, María Fernanda Cabal, reafirmó su disposición para asumir la Presidencia de Colombia y llamó a definir la candidatura mediante un «voto limpio». En un mensaje en su cuenta de X, expresó su compromiso con el país y su confianza en que, si es la voluntad de Dios, podrá liderar a la nación con firmeza, principios y experiencia.
En un mensaje claro, firme y cargado de convicción, la senadora y aspirante presidencial María Fernanda Cabal afirmó su disposición total para asumir el más alto cargo del país, reafirmando su compromiso con Colombia y su fe en la voluntad popular y divina.
A través de su cuenta oficial en la red social X (anteriormente Twitter), Cabal escribió:
«Como en todo el proceso del Centro Democrático estoy lista para asumir y seguir trabajando por Colombia. Vámonos a voto limpio a ver quién gana. Si es la voluntad de Dios seré presidente de Colombia”.
Con estas palabras, la congresista no solo ratifica su posición dentro del proceso de selección del Centro Democrático, sino que también envía un mensaje de transparencia democrática, apela directamente al pueblo colombiano para que, mediante el voto libre y limpio, decida quién debe liderar el país en los próximos años.
Su pronunciamiento ha sido recibido con entusiasmo por sus seguidores, quienes ven en ella una líder coherente, valiente y comprometida con los principios de seguridad, orden, defensa de la propiedad privada y respeto a las instituciones, pilares que ha defendido incansablemente desde el Congreso.
Además, la mención a la “voluntad de Dios” no solo refleja su profunda fe, sino también una humildad política que contrasta con el tono confrontacional que domina en muchos escenarios electorales. Cabal no impone; propone. No exige; confía. Y, sobre todo, trabaja.
En un momento en que Colombia busca estabilidad, liderazgo firme y soluciones concretas frente a los desafíos económicos, de seguridad y gobernabilidad, la precandidatura de María Fernanda Cabal emerge como una opción seria, con experiencia legislativa, visión de país y una conexión auténtica con los ciudadanos.
Si el voto limpio decide que su momento ha llegado, Colombia tendría en ella no solo a una presidenta decidida, sino a una servidora pública que ha demostrado, una y otra vez, que está dispuesta a darlo todo por su patria. Y eso, en tiempos de incertidumbre, es una promesa que inspira confianza.



