Nombramiento y declaraciones de Juan Carlos Florián agitan el debate político sobre diversidad e idoneidad

La llegada del activista y exactor al Ministerio de Igualdad generó un debate sobre los límites entre la representación de minorías y los criterios técnicos para ocupar cargos públicos. Reacciones cruzadas marcan el inicio de su gestión.

El nombramiento de Juan Carlos Florián como nuevo ministro de la Igualdad generó una oleada de reacciones encontradas, luego de que el funcionario se presentara públicamente con afirmaciones que reivindican su identidad y, al mismo tiempo, despertaron fuertes cuestionamientos.

Florián, exactor de cine para adultos y activista de derechos humanos, expresó que su forma de hablar responde a su autodefinición: “yo me nombro en femenino porque soy una persona y porque soy una marica. Yo no soy gay. Yo soy una marica y por eso hablo en femenino”.

En medio de un escenario político marcado por la polarización, el ministro defendió su trayectoria y rechazó señalamientos sobre su vida personal y su capacidad para ejercer el cargo. “Siempre he hablado abiertamente que soy portador de VIH desde hace 20 años, pero una cosa es que yo lo diga y otra que me acusen o lo usen en mi contra. Las personas que vivimos con VIH no somos menos aptas o menos capaces para poder asumir un cargo”, reclamó.

Florián también aseguró que su designación obedece a su compromiso social: “creo que es un abanderado de las diversidades humanas en el mundo. Y en ese sentido, se ha dado la pelea para que nosotras tengamos un lugar preponderante en la política social en Colombia”.

Sin embargo, las reacciones adversas no tardaron. Jerónimo Santo Domingo afirmó que “en el petrismo, la dignidad institucional parece inexistente, los cargos se otorgan no por méritos reales, sino por criterios que nada tienen que ver con la idoneidad para servir al país”.

Por su parte, José Guillermo Mejía, cuestionó que el ministro exponga detalles de su vida sexual desde un cargo público, advirtiendo que “la función pública exige prudencia y resultados, no exhibicionismo verbal”.

La cuenta Únete por Colombia criticó la composición del Gobierno, acusando que “en el gobierno del cambio se llegó a ello gracias a todos esos travestis, drogadictos, misóginos, exguerrilleros y personas con antecedentes penales”, mientras que Juanita Gómez, calificó el nombramiento como “una premiación de lo absurdo” por parte del Ejecutivo.

El caso ha reavivado el debate sobre los límites entre la representación de sectores históricamente discriminados y la necesidad de criterios técnicos en la asignación de cargos públicos. Para el Gobierno, el Ministerio de Igualdad es una plataforma para impulsar políticas inclusivas; para sus críticos, la polémica en torno a Florián refleja una agenda que prioriza el simbolismo sobre la gestión.